martes, 1 de abril de 2014

Pan de Dátiles, Miel y Sésamo



El sabor de este pan de dátiles, miel y semillas de sésamo me recuerda a algunos panes que se venden en los puestos de los mercados medievales que se celebran en algunas ciudades de España durante el verano. En estos mercados se intenta recrear el ambiente de la Edad Media con la decoración de los puestos, con la vestimenta de los vendedores, con la música del ambiente... y sobre todo con los productos que se venden en los puestos, incluido todo lo que tiene que ver con la gastronomía. Los dátiles y la miel son una combinación con siglos de antigüedad que encaja perfectamente en este ambiente.

Este pan es perfecto para tomarlo al natural o en tostadas, en el desayuno acompañado de dulces como compotas o mermeladas y también en comidas o cenas con acompañamientos salados. Está riquísimo tostado y con queso cremoso de untar de tipo Philadelphia.

Aunque pueda parecer una receta complicada, no requiere más que mezclar los ingredientes y amasar sólo 5 minutos antes de dejar levar la masa. Después sólo hay que añadir a la masa los dátiles picados y el sésamo y darle forma de cilindro para meterlo en el molde de pan.

La levadura de panadería que usamos en esta receta es levadura seca que se comercializa triturada en sobres individuales para que se muy fácil mezclarla con la harina. Si prefieres usar levadura de panadería fresca, hay que tener en cuenta que se necesitará aproximadamente el doble de cantidad que si usáramos levadura seca y que será necesario disolverla en el agua de la receta y dejarla reposar hasta que se forme espuma.

El agua debe estar tibia para que la levadura seca se active. ¡Cuidado con la temperatura! Tibia significa templada, sin llegar a estar caliente. Si la temperatura fuera demasiado alta, las levaduras, que son organismos vivos, podrían morir y la masa no crecería.

El pan puede aguantar unos días sin secarse siempre que esté en una bolsa o una lata bien cerrada. Sin embargo, yo prefiero congelar el que no se vaya a consumir en el día, Se puede congelar entero o bien en rebanadas envueltas en papel de aluminio. Si lo congelas en rebanas, puedes sacarlas del congelador y meterlas directamente en la tostadora.

Si quieres disfrutar de él recién hecho por la mañana sin tener que darte un madrugón, puedes dejarlo preparado el día anterior. Una vez que haya levado la masa dentro del molde, mételo en la nevera. Al día siguiente, sácalo de la nevera y deja que coja la temperatura ambiente mientras se precalienta el horno.

Aquí os dejo la receta.¡Espero que la disfrutéis!


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INGREDIENTES:

- 250 g de harina de fuerza
- 75 g de harina integral
- ½ cucharadita de sal
- 1 sobre de levadura seca de panadería (5,5 g)
- 200 ml de agua tibia
- 3 cucharadas de miel
- 3 cucharadas de aceite de girasol
- 75 g de dátiles picados
- 2 cucharadas de semillas de sésamo



INSTRUCCIONES DE LA RECETA PASO A PASO:

En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver con imágenes las instrucciones paso a paso para hacer la receta. La música de este vídeo es Royalty Free y puede encontrarse en los siguientes enlaces:
Minimal Illussions
Winds Of Inspiration



1) En una fuente amplia de base ancha, pon la harina de fuerza, la harina integral, la sal, la levadura de panadería seca y mezcla todo bien con una cuchara.

2) Haz un hueco en el centro y añade el agua tibia, la miel y el aceite de girasol.

3) Comienza a mezclar con una cuchara desde el centro hacia afuera. Cuando empiece a formarse una pasta dura y difícil de remover, presiona con la parte de atrás de la cuchara hasta que se forme una bola (en el vídeo puedes ver imágenes de cómo debe quedar). Si es necesario, puedes añadir una o dos cucharadas más de agua, si se te queda demasiado seco y no consigues formar la bola

5) Pon la masa en una superficie enharinada y amasa 5 minutos hasta tener una bola elástica pero dura (puedes ver en el vídeo como hacerlo).

6) Pon la masa en una fuente engrasada (untada de aceite vegetal o bien mantequilla), cúbrela con film transparente (o bien un paño de cocina limpio) y deja que leve hasta que haya doblado su volumen. Tardará entre 1 o dos horas, dependiendo de la temperatura y humedad del ambiente.

7)  Una vez que haya doblado su volumen, vuelve a amasar sólo para que expulse el aire (no va a ser necesario que pongas harina en la superficie porque lo normal es que ya no se pegue).

8) Estira la masa con las manos hasta formar un disco. Pon en el centro los dátiles y las semillas de sésamo. Dobla el disco dejando dentro los dátiles y el sésamo y amasa de nuevo para que se repartan de forma uniforme por la masa.

9) Forma un cilindro de la longitud del molde que vayas a usar y ponlo en un molde para pan ligeramente untado de mantequilla o aceite. Presiona con la mano para que el cilindro se adapte a la forma del molde. El molde debe ser de 26 cm de largo por 11 cm de ancho (o bien medidas aproximadas como 24 x 12 cm).

10) Cubre el molde con film transparente (o bien un paño limpio) y deja que leve durante media hora. Mientras tanto, precalienta el horno a 210 ºC.

NOTA: En este punto puede meterse en la nevera para hornearlo en otro momento, por ejemplo, al día siguiente. Sácalo de la nevera y deja que coja un poco la temperatura ambiente antes de meterlo al horno. Puedes aprovechar el tiempo mientras se precalienta el horno.

11) Hornea durante 20 o 30 minutos en el centro del horno precalentado a 210 º C hasta que esté dorado. Sabrás que está hecho si, tras sacarlo del molde, suena a hueco al golpear ligeramente la base.

12) Deja que se enfríe sobre una rejilla (fuera del molde). No intentes cortar el pan en rebanas si todavía está caliente ya que va a ser muy difícil y se te pueden romper. Mejor que se haya enfriado por completo.

¡Y a disfrutarlo!

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