lunes, 27 de enero de 2014

Pan Irlandés (Irish Soda Bread)



El pan irlandés es muy sabroso debido a la mezcla de harina de trigo blanca, harina de trigo integral y copos de avena. Tiene una miga muy apretada que lo hace perfecto para cortarlo en rebanadas.

Igual que las American Biscuits, forma parte de lo que se denomina "quick breads" o panes rápidos, conocidos por este nombre porque no llevan levadura de panadería y, por tanto, no necesitan fermentación.

Por este motivo, este pan es perfecto para aquellas ocasiones en las que apetece un pan casero recién hecho pero no se dispone de tiempo para dejar fermentar la masa.


Sobre los ingredientes...

El pan crece debido a una reacción química que se produce entre el bicarbonato sódico y el ácido láctico que contiene el "buttermilk" (suero de mantequilla o mazada). El buttermilk es el líquido que queda cuando se obtiene mantequilla a partir de la leche. Es un líquido de color amarillento con bajo contenido en grasa y sabor agrio.

Actualmente el buttermilk que se comercializa no se obtiene de la manera tradicional sino añadiendo a la leche bacterias que convierten la lactosa de la leche en ácido láctico para simular el producto original.

Si no te resulta fácil encontrar buttermilk, no te preocupes, ya que puedes conseguir algo muy parecido mezclando leche con un agente acidulante como el zumo de limón o el vinagre de manzana y dejándolo reposar unos 15 minutos. La proporción es una cucharada por cada taza de leche (240 ml). Otra opción es sustituir el buttermilk por la misma cantidad de yogur natural.




Sobre la forma de prepararlo...

La forma de prepararlo es muy fácil y muy rápida.

Tan solo hay mezclar los ingredientes secos en un recipiente, añadir el butermilk y mezclarlo hasta formar una pasta muy espesa.

Esa pasta hay que ponerla en una superficie de trabajo enharinada y hay que darle forma de bola.

No es necesario amasar como se hace con los panes tradicionales de panadería. En este caso, incluso podría ser contraproducente trabajar mucho la masa, ya que el pan quedaría más duro. Sólo hay que manipular la pasta hasta formar esa bola.

Para darle su bonita forma de pan, hay que aplastar ligeramente la bola para formar un disco. Después se dan dos cortes en forma de cruz con un cuchillo y ya está listo para hornearse.


Sobre su conservación...

Lo mejor es consumir este pan recién hecho y congelar el que no se vaya a consumir en ese momento.

Si lo congelas cortado en rebanadas envueltas en papel de aluminio, podrás sacarlas de una en una cuando las vayas a consumir y así disfrutarás de él como si estuviera recién hecho.

Aquí os dejo la receta. ¡Espero que la disfrutéis! :-)

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VÍDEO DE LA RECETA, INGREDIENTES E INSTRUCCIONES PASO A PASO:

En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso (la música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí):






Pan Irlandés (Irish Soda Bread)

El pan irlandés es muy sabroso debido a la mezcla de harina de trigo blanca, harina de trigo integral y copos de avena. Tiene una miga muy apretada que lo hace perfecto para cortarlo en rebanadas. Igual que las American Biscuits, forma parte de lo que se denomina "quick breads" o panes rápidos, conocidos por este nombre porque no llevan levadura de panadería y, por tanto, no necesitan fermentación. Por este motivo, este pan es perfecto para aquellas ocasiones en las que apetece un pan casero recién hecho pero no se dispone de tiempo para dejar fermentar la masa.

INGREDIENTES:

  • 200 g de harina de trigo
  • 200 g de harina de trigo integral
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharadita de bicarbonato sódico (soda)
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de copos de avena
  • 360 ml de buttermilk (suero de mantequilla)

NOTA: El buttermilk puede sustituirse por:
- 340 ml de leche
- 1 y ½ cucharadas de zumo de limón o bien vinagre de manzana


INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
  1. Precalienta al horno a 190 ºC.
  2. Si no dispones de buttermilk, añade a la leche el zumo de limón (o vinagre de manzana) y déjala reposar al menos 15 minutos.
  3. En una fuente amplia, pon los dos tipos de harina, la avena, el azúcar, la sal y el bicarbonato sódico. Mézclalo todo bien con una cuchara dejando un hueco en el centro.
  4. Añade en el hueco el buttermilk (o la leche) y mezcla con una cuchara hasta conseguir una pasta muy espesa que se pueda manipular bien a la hora de amasarla. Si es necesario, añade algo más de harina, o bien, algo más de buttermilk o leche.
  5. Pon la pasta sobre una superficie enharinada y vierte algo de harina por encima. La cantidad necesaria dependerá de lo densa que esté la pasta. Si la pasta está poco densa y hay riesgo de que se te pegue mucho a las manos, pon más harina.
  6. Trabaja la masa hasta formar una bola. No es necesario amasar igual que se hace con las masas que llevan levadura de panadería. En este caso, incluso podría ser contraproducente trabajar mucho la masa, ya que el pan quedaría más duro. Sólo hay que manipular la masa lo suficiente para formar la bola.
  7. Aplasta ligeramente la bola hasta formar un disco de unos 18 cm de diámetro.
  8. Pon el disco en una bandeja para horno con papel de hornear (o bien engrasada) y corta con un cuchillo una cruz de 1/2 cm de profundidad.
  9. Hornéalo entre 40 y 50 minutos en el centro del horno a 190 ºC hasta que esté dorado. Cuando lo saques del horno, al golpear la parte de abajo del pan, tiene que sonar a hueco.
  10. Deja que se enfríe sobre una rejilla antes de consumirlo.
¡Y a disfrutarlo!


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