sábado, 19 de noviembre de 2016

Risotto de Manzana y Bacon

SALTAR AL VÍDEO SALTAR A LA RECETA RECETAS SIMILARES INFORMACIÓN NUTRICIONAL
Risotto de Manzana y Bacon


Si hay un plato capaz de demostrar que la cocina es pura magia de contrastes, es este Risotto de Manzana y Bacon. A primera vista, añadir fruta a un plato salado de arroz puede sonar arriesgado para los más puristas, pero os aseguro que el resultado es sencillamente espectacular.

La magia ocurre cuando la acidez fresca de la manzana se encuentra con el sabor ahumado y salado del bacon. Al cocinarlo todo junto lentamente, siguiendo la técnica tradicional del mantecato italiano, conseguimos un arroz meloso, reconfortante y lleno de matices.

Es una receta ideal para salir de la rutina del clásico risotto de setas. Funciona de maravilla como plato único para una cena especial o como un primer plato o entrante elegante que sorprenderá a todos tus invitados. Y lo mejor de todo: aunque parezca un plato de restaurante, es una receta que todo el mundo puede hacer en casa consiguiendo una textura de diez.

Prepara la cuchara de madera, porque hoy vamos a darle al arroz el cariño que se merece. ¡Vamos a la cocina!


¿Qué es el Risotto?

El risotto es un plato típico italiano cuyo principal ingrediente es el arroz. El risotto no es simplemente "arroz con cosas", es una forma de cocinar el arroz originaria del norte de Italia (especialmente de Lombardía y el Piamonte) que busca una textura muy concreta: cremosa por fuera pero con el grano "al dente" por dentro.

A diferencia de la paella, donde buscamos que el grano quede suelto y seco, o del arroz caldoso, en el risotto queremos crear una salsa ligada con el propio almidón del arroz. Para conseguir esto, hay tres reglas sagradas que todo chef respeta:

  • El Arroz: Se usan variedades ricas en almidón (amilopectina) y de grano corto o medio. Si usas un arroz largo, nunca soltará esa "crema" natural.
  • La Cocción Gradual: El caldo no se echa de golpe. Se añade cazo a cazo, removiendo constantemente. El movimiento hace que los granos de arroz se rocen entre sí, liberando su almidón poco a poco y espesando el caldo.
  • La Mantecatura: Es el paso final y decisivo. Una vez apagado el fuego, se añade grasa fría (mantequilla y/o queso) y se remueve enérgicamente para emulsionar la salsa y darle ese brillo característico.

Los Ingredientes del Risotto de Manzana y Bacon


La lista completa de ingredientes con sus cantidades exactas e información nutricional la puedes encontrar en la ficha imprimible de la receta más abajo ⬇️. Aquí te contamos algunas curiosidades sobre los ingredientes y cuál es su papel en la receta.

Para conseguir ese resultado de restaurante italiano en casa, la calidad y la elección correcta de los ingredientes es casi más importante que la propia técnica. Aquí te explico qué necesitas y por qué:

  • El Arroz: Es el protagonista absoluto. Debe utilizarse debe ser de una variedad especial para risottos. Es decir, debe ser un arroz que desprenda gran cantidad de almidón, ya que el almidón es lo que hace que el caldo espese ligeramente y quede cremoso. La variedad más utilizada es el arroz Arborio, que es fácil de encontrar en los supermercados, pero también se utilizan las variedades Baldo, Carnaroli, Maratelli, Padano, Roma y Vialone Nano.

  • La Manzana: Recomendamos utilizar la variedad Reineta por una razón muy especial: su textura y aroma. Al cocinarse, la reineta tiende a deshacerse ligeramente, aportando una melosidad extra al arroz y un perfume rústico inigualable.
    Si no encuentras Reineta, puedes usar Fuji o Golden para un toque más dulce, o Granny Smith si prefieres potenciar la acidez.

  • El Bacon: Aporta la grasa, la sal y ese toque ahumado imprescindible que contrasta con la fruta. El bacon, pronunciado "beicon", es el nombre que se le da en inglés a la panceta salada y ahumada y es una palabra comúnmente usada en España. La panceta es la parte del cerdo que comprende la piel y varias capas de grasa (tocino) entreverada de carne. En algunos países de América Latina también se conoce como tocino, tocineta o unto.
  • 💡 Consejo: El bacon se puede encontrar cortado en lonchas finas o en tiras. Lo ideal es comprarlo cortado en tiras gruesas ya que suele tener más porcentaje de carne y, además, en esta receta no sólo queremos el sabor del bacon, sino que también queremos encontrar en el platos trozos que se noten al morder.

  • El Caldo de Pollo: El arroz va a absorber este líquido, así que cuanto mejor sea el caldo, mejor será el risotto. Si usas uno casero, el éxito está asegurado. Si usas uno comprado en brick o en forma pastillas de concentrado de caldo, asegúrate de que sea de buena calidad. Puede sustituirse por caldo de verduras.
    ¡Importante! El caldo debe mantenerse muy caliente durante todo el proceso para no cortar la cocción del arroz al añadirlo.

  • Vino Blanco: Usaremos un vino blanco seco para desglasar el fondo de la cazuela y aportar acidez. La regla de oro es: "Si no te lo beberías en una copa, no lo uses para cocinar". Intenta que tenga una calidad aceptable, ya que un mal vino no ayudaría a que el risotto tenga un buen sabor. Todo lo contrario...

  • Queso Parmesano: Imprescindible para el paso final (el mantecato). El queso parmesano es un queso italiano muy famoso que tiene una consistencia dura y granulosa. Se suele usar rallado y se emplea frecuentemente para gratinar.
  • 💡 Consejo: Aunque se suele comercializar ya rallado, mejor compra una cuña y rállalo tú mismo justo antes de usarlo. La calidad, el sabor y la capacidad de fundirse del queso recién rallado no tienen comparación con las bolsas de queso en polvo.
  • Mantequilla: La usaremos al principio para sofreír la cebolla y darle una base láctea al plato.

  • Cebolla y Ajo: Son los cimientos del sabor (el sofrito). El ajo debe macharcarse en el mortero hasta obtener una pasta y la cebolla debe picarse lo más fina que se aposible para que desaparezcan visualmente en el plato final, dejando solo su sabor dulce y aromático.

  • Tomillo: Es la hierba aromática que mejor marida con el cerdo (bacon) y la manzana. Es mejor que sea fresco porque dará mejor sabor y mucho más aroma. Sin embargo, si no tienes, puedes sustituirlo por tomillo seco. En este caso, la cantidad debe ser la mitad, ya que las hierbas aromáticas secas tienen un sabor más fuerte que cuando están frescas.
💡 Nota sobre la sal: Verás que no se incluye sal en la lista de ingredientes El bacon, el caldo y el queso parmesano ya aportan una gran cantidad de sodio. Mi consejo es que no añadas sal durante la cocción y que pruebes el arroz al final de todo, justo antes de servir, para rectificar solo si es necesario. Lo más probable es que no sea necesario.

Risotto de Manzana y Bacon

Cómo hacer el Risotto de Manzana y Bacon paso a paso


La versión imprimible de las instrucciones paso a paso y el vídeo de la receta los puedes encontrar más abajo ⬇️.

El secreto del risotto es la paciencia y el cariño. No es un arroz que puedas dejar solo en el fuego; te pide compañía y movimiento constante. Ponte una copa de ese vino blanco que has abierto, y empecemos.

Fase 1: La "Mise en Place" y el Sofrito

Antes de encender el fuego de la cazuela principal, necesitamos tener todo listo (lo que los chefs llamamos mise en place), porque una vez que empecemos con el arroz, no podremos parar.

  1. Prepara los ingredientes: Pica la cebolla lo más fina posible (brunoise) para que se funda en la cocción. Corta el bacon en tiras o dados pequeños. Machaca los dientes de ajo.
  2. Calienta el caldo (¡Crucial!): Pon el caldo de pollo en un cazo aparte y llévalo a ebullición. Una vez hierva, baja el fuego al mínimo para mantenerlo muy caliente durante todo el proceso. Si echamos caldo frío al arroz, cortaremos la cocción y el grano se estropeará.
  3. La base de sabor: En una cazuela ancha y baja (ideal para risotto), derrite los 15 g de mantequilla a fuego medio. Añade la cebolla picada y el bacon. Sofríe durante unos 8-10 minutos removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla esté transparente y el bacon haya soltado su grasa y empiece a dorarse. Aprovecha este tiempo para pelar la manzana Reineta y cortarla en dados de 1 cm aproximadamente.
  4. Incorpora la fruta: Añade los dados de manzana y el ajo machacado. Cocina todo junto durante 1 minuto más, lo justo para que el ajo desprenda su aroma y la manzana empiece a tomar temperatura.

Fase 2: El Arte de añadir el Caldo

Aquí empieza la magia. Vamos a transformar unos granos duros en una crema suave.

  1. El Nacarado: Añade el arroz a la cazuela. Sube ligeramente el fuego y remueve constantemente durante 2 minutos. Verás que los granos pasan de ser blancos mate a volverse transparentes por los bordes (como nácar) con un punto blanco en el centro. Esto sella el grano para que aguante la cocción.
  2. El Desglasado: Vierte el vino blanco. Escucharás un siseo fuerte y saldrá mucho vapor. Remueve sin parar, dando vueltas con una cuchara de madera, hasta que el alcohol se evapore y el arroz haya absorbido casi todo el líquido.
  3. La Cocción Gradual: Baja el fuego a temperatura media-baja. Empieza a añadir el caldo caliente cazo a cazo.
    • Añade un cazo de caldo (125ml) y remueve suavemente dando vueltas con una cuchara de madera o espátula.
    • Espera a que el arroz absorba casi todo el líquido antes de añadir el siguiente cazo (puedes ver imágenes en el vídeo de la receta).
    Repite este proceso durante unos 20-25 minutos aproximadamente sin parar de remover el arroz continuamente.
🧐 ¿Sabías que?: La fricción de los granos entre sí al remover el arroz contínuamente es lo que hace que el arroz suelte el almidón, creando esa textura cremosa característica.

Fase 3: El Mantecado (El toque final)

Llegamos al momento de la verdad. El arroz debe estar cocido pero ofrecer una ligera resistencia al morder (al dente).

  1. El Mantecato: Cuando la última ración de 125 ml de caldo se haya evaporado lo suficiente como para que quede un caldo espeso y cremoso, apaga el fuego. Añade el queso parmesano rallado de golpe. Ahora, remueve con energía durante 1 minuto. El queso se fundirá con el almidón restante y la grasa, creando una salsa ligada y brillante increíblemente sabrosa.
  2. Servir: Añade el tomillo fresco, una buena dosis de pimienta negra recién molida y sirve inmediatamente. El risotto no espera a nadie; debe llegar a la mesa humeante y cremoso.
🧐 ¿Sabías que?: Para que el risotto quede perfecto, además de dar vueltas continuamente, también es importante que el fuego no sea demasiado fuerte, ya que, en caso contrario, se evaporaría el caldo demasiado rápido y no daría tiempo a que el arroz se haya terminado de cocinar. Ten en cuenta que el arroz tiene que estar cocinándose un total de 20-30 minutos desde que se añade a la cazuela. Por eso debe cocinarse a fuego medio-bajo.

Conservación y cómo recalentar el Risotto

Siendo honestos: el risotto no es amigo de las sobras. Es un plato de "aquí y ahora", pensado para comerse recién hecho, cuando la textura es cremosa y el grano está en su punto.

A diferencia de un guiso que mejora al día siguiente, el risotto pierde su magia a medida que se enfría. El almidón se gelifica (se endurece) y lo que era una crema fluida se convierte en un bloque compacto. Además, el arroz sigue absorbiendo humedad y puede pasar de estar al dente a estar pastoso.

Sin embargo, como en Muy Locos Por La Cocina odiamos tirar comida, si te ha sobrado, ¡no lo tires! Tienes dos opciones:

Opción A: Recalentarlo (y devolverle la vida)

Si quieres comerlo tal cual al día siguiente, guárdalo en un recipiente hermético en la nevera (máximo 2 días). No lo congeles, la textura del arroz se volvería harinosa y desagradable.

Para recalentarlo, no uses el microondas directamente o quedará seco:

  1. Pon el risotto en un cazo o sartén a fuego medio-bajo.
  2. Añade un chorrito de agua o caldo (unas 2-3 cucharadas por ración).
  3. Remueve suavemente mientras se calienta para intentar romper el bloque y "emulsionar" de nuevo la salsa con el líquido nuevo.

Opción B: ¡Haz Arancini! (La opción del Chef)

Los italianos, que son sabios, inventaron la solución perfecta para el risotto frío: los Arancini (o croquetas de arroz).

Aprovecha que el risotto frío es compacto y manejable para formar bolas, pasarla por huevo y pan rallado, y freírlas. El interior volverá a estar cremoso por el calor y tendrás un aperitivo de lujo. ¡Con el toque de manzana y bacon quedan increíbles!


Recetas Relacionadas


¿Te gustan los arroces? Puedes encontrar más recetas en nuestra Recetas con Arroz.

¿Te gusta la manzana? Puedes encontrar más recetas con manzana en nuestra página de Recetas con Manzana.

¿Te gusta el bacon? Puedes encontrar más recetas con bacon en nuestra página de Recetas con Bacon.

¿Te ha sobrado tomillo? Mira cómo puedes utilizarlo en nuestra página de Recetas con Tomillo Fresco.

VÍDEO Y FICHA IMPRIMIBLE DE LA RECETA


En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
Winds Of Inspiration de Eria






El risotto es un plato típico italiano cuyo principal ingrediente es el arroz. Se caracteriza por su textura cremosa y porque suele llevar queso fundido. Hay una gran variedad de recetas de risotto que añaden diferentes ingredientes al arroz, todas ellas exquisitas. En esta receta se mezcla manzana con bacon y se aromatiza con tomillo fresco. El queso que se utiliza es queso parmesano. El resultado final es delicioso.

INGREDIENTES:
  • 15 g de mantequilla
  • 1/2 cebolla picada muy fina
  • 150 g de bacon cortado en tiras
  • 1 manzana grande cortada en dados de 1 cm
  • 2 dientes de ajo machacados en mortero hasta tener una pasta
  • 750 ml de caldo de pollo (o bien, 750 ml de agua y 1 y 1/2 pastillas de concentrado de caldo)
  • 250 ml de arroz especial para risotto (p.ej. arborio)
  • 125 ml de vino blanco seco
  • 50 g de queso parmesano rallado
  • 1 cucharada de tomillo fresco (o bien, 1/2 cucharada de tomillo seco)
  • Pimienta negra al gusto

NOTA: La receta no lleva sal ya que debe ser suficiente con la sal que contiene el caldo y el queso.

INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
  1. Pica la cebolla lo más fina que sea posible y corta el bacon en tiras si no viene ya cortado.
  2. Pon el caldo de pollo en un cazo y llévalo a ebullición. Baja el fuego al mínimo y mantenlo caliente durante todo el tiempo que estés cocinando el risotto.
  3. Mientras tanto, pon en una cazuela a fuego medio 15 g de mantequilla. Cuando se haya derretido, añade la cebolla picada y el bacon. Cocínalos a fuego medio, dando vueltas de vez en cuando con una cuchara, hasta que la cebolla esté transparente y blanda (unos 8-10 minutos) y el bacon se haya cocinado.
  4. Mientras tanto, corta la manzana en dados de 1 cm aproximadamente (puedes ver imágenes en el vídeo).
  5. Añade la manzana y el ajo machacado y cocínalos dando vueltas continuamente durante 1 minuto aproximadamente (hasta que el ajo desprenda aroma).
  6. Añade el arroz y da unas vueltas con la cuchara, mezclándola bien con el resto de ingredientes, hasta que el arroz comience a ponerse transparente (unos 2 minutos).
  7. Añade el vino blanco y a partir de este momento no dejes de dar vueltas al arroz, manteniendo el fuego a intensidad entre media y media-baja, hasta que el arroz se haya terminado de cocinar.
  8. Cuando el vino blanco casi se haya evaporado por completo, añade unos 125 ml de caldo (puedes usar el cazo de servir la sopa) y sigue dando vueltas al arroz hasta que el caldo casi se haya evaporado por completo (puedes ver imágenes en el vídeo). Entonces añade otros 125 ml, y así sucesivamente hasta que se agote el caldo y el arroz esté al dente. El arroz debe estar cocinándose un total de 20 - 30 minutos en total.
  9. Cuando la última ración de 125 ml de caldo se haya evaporado lo suficiente como para que quede un caldo espeso y cremoso (puedes ver imágenes en el vídeo), añade el queso parmesano y mézclalo con el arroz hasta que el queso se haya derretido (1-2 minutos). Apaga el fuego.
  10. Añade el tomillo fresco y pimienta negra al gusto. Mézclalo y sirve inmediatamente.
¡Y a disfrutarlo!


INFORMACIÓN NUTRICIONAL:
Información Nutricional del Risotto de Manzana Y Bacon
*) Los valores de nutrientes son un cálculo aproximado por ración.
**) No incluye los valores de sodio procedente de la sal añadida, ya que la cantidad depende del gusto de cada uno.
Calorías por Fuente
ACTUALIZACIÓN: Esta receta ha sido revisada y actualizada en enero de 2026.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Crema de Brócoli Asado y Queso Cheddar



Esta es una sopa de verduras de textura muy cremosa cuyos ingredientes principales son el brócoli y el queso cheddar. La mezcla de ambos da un resultado exquisito. Si además se da un último toque de sabor con mostaza a la antigua y un toque aromático de tomillo fresco el resultado es inmejorable.

Esta puede ser una buena receta para aquellos niños que son reticentes a comer brócoli, ya que con el queso se disimula su sabor.

Por último, destacar que, como el brócoli se cocina al horno, el sabor está más concentrado y además se reduce el olor que genera al cocinarse.

Es perfecta como primer plato o entrante de un día frío de otoño o invierno, ya que es muy reconfortante.



Sobre los ingredientes...

Para hacer esta crema, además del brócoli y el queso cheddar, se necesita cebolla, ajo, caldo de pollo, tomillo, nata líquida (crema de leche), mostaza a la antigua, aceite de oliva, sal y pimienta negra.

Queso Cheddar
El queso Cheddar es un queso de origen inglés originario de la villa de Cheddar, en Somerset. Sin embargo, hoy en día se fabrica en Reino Unido, Irlanda, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Argentina, Suecia y Australia.

Se hace con leche de vaca y dependiendo del tiempo de curación podrá ser de sabor suave o de sabor mas fuerte en los cheddar curados.

Hay variedades de color pálido y las hay que tienen un color anaranjado. Se suele vender en empaquetado en bloques de unos 300-400 g.

En esta receta usamos queso Cheddar naranja de sabor suave. Lo reconocerás porque en el paquete aparecerán las palabras "smooth", "mild" o ambas.

Un truco para que sea más fácil rallar el queso: Ponlo en el congelador unos minutos. No es necesario que se congele, solo que se endurezca para que no tienda a partirse en tus manos mientras lo rallas con el rallador.

El caldo de pollo puede ser hecho en casa o de los que ya venden envasados en brick. Puede sustituirse por caldo de verduras para que la receta sea apta para vegetarianos.

Además, en lugar de caldo se puede usar la misma cantidad de agua y pastillas de caldo concentrado.

Tomillo Fresco
El tomillo es una hierba aromática muy usada en la cocina mediterránea. Tiene un olor intenso y un sabor característico que va muy bien con diferentes tipos de recetas: guisos de carne, adobos, ensaladas, etc.

Es mejor que sea fresco porque dará mejor sabor. Sin embargo, si no tienes, puedes sustituirlo por tomillo seco. En este caso, la cantidad debe ser la mitad, ya que las hierbas aromáticas secas tienen un sabor más fuerte que cuando están frescas.

La mostaza a la antigua se diferencia de la mostaza de Dijon porque, mientras que en la primera los granos de mostaza están completamente triturados, en la mostaza a la antigua sólo se trituran parcialmente, quedan muchos enteros y se pueden apreciar perfectamente. Tienen sabores ligeramente diferentes. La mostaza de Dijón tiene un sabor más intenso y picante. La mostaza a la antigua es más suave.

La nata líquida se puede sustituir por la misma cantidad de leche si se desea reducir un poco la cantidad de calorías.


Sobre la forma de prepararla...

Esta crema de verdura, aunque lleva un poco más de tiempo que otras recetas por el horneado previo del brócoli, es muy fácil de preparar y, por lo rica que está, todo el tiempo empleado merecerá la pena.

En primer lugar hay que asar el brócoli cortado en ramilletes en el horno hasta que comience a ponerse dorado.

Es importante que se coloque en una bandeja en una sola capa, para que todos los trozos se cocinen por igual. Si estuvieran unos sobre otros habría algunos que tostarían más y otros menos.

Después se cuece con la cebolla, el ajo, el tomillo y el caldo de pollo durante unos 20 minutos.

El queso, la nata y la mostaza a la antigua se añaden al final, justo antes de triturar la crema con la batidora.


Sobre su conservación...

Como casi todas las cremas de verduras, aguanta bien en la nevera varios días (hasta 5) y se calienta fácilmente en el microondas.

También se puede congelar en recipientes preparados para ello.


Aquí os dejo la receta. ¡Espero que la disfrutéis! :-)

¿Te gustan las sopas y cremas? Puedes encontrar más recetas en nuestra Página de Sopas y Cremas.

Si te gusta esta receta, también te gustarán:

Ensalada de Coliflor, Arándanos, Almendras y Cheddar
Arroz con Calabacín y Queso Cheddar
Scones de Manzana, Queso Cheddar y Salvia Fresca

Crema de Coliflor Asada y Queso Cheddar






















VÍDEO DE LA RECETA, INGREDIENTES E INSTRUCCIONES PASO A PASO:

En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
Winds Of Inspiration




Crema de Brócoli Asado y Queso Cheddar

Esta es una sopa de verduras de textura muy cremosa cuyos ingredientes principales son el brócoli y el queso cheddar. La mezcla de ambos da un resultado exquisito. Si además se da un último toque de sabor con mostaza a la antigua y un toque aromático de tomillo fresco el resultado es inmejorable.

INGREDIENTES:

Para el brócoli asado:
  • 750-900 g de brócoli
  • 1-2 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra al gusto

Para la crema de brócoli y cheddar:
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 cebolla mediana cortada en dados
  • 2 dientes de ajo picados
  • 1 cucharadita de hojas de tomillo fresco (1/2 cucharadita si es seco)
  • 750 ml de caldo de pollo verduras  (o bien, 750 ml de agua y 1 y 1/2 pastilla de caldo concentrado)
  • 120 g de queso cheddar suave (mild) rallado
  • 240 ml de nata líquida (crema de leche), o bien, leche
  • 1 cucharada de mostaza a la antigua
  • Sal al gusto


INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
  1. Precalienta el horno a 200 ºC.
  2. Corta el brócoli en ramilletes y colócalos en una sola capa sobre una bandeja para hornear. Añade sal y pimienta negra al gusto y 1 o 2 cucharadas de aceite de oliva. Dales vueltas con una cuchara para que todos se impregnen por igual y asegúrate de que queden de nuevo en una sola capa sobre la bandeja.
  3. Hornea el brócoli durante unos 30 minutos en el horno precalentado a 200 ºC, hasta que empiece a ponerse dorado.
  4. Mientras el brócoli termina de hornearse, calienta una cucharada de aceite de oliva en una cazuela grande a fuego medio. Añade la cebolla cortada en dados y cocínala hasta que esté tierna y comience a ponerse dorada.
  5. Añade los dientes de ajo picados y el tomillo y cocínalos dando vueltas continuamente durante 1 minuto hasta que desprendan aroma.
  6. Añade el brócoli asado y el caldo. Llévalo a ebullición. Baja el fuego y déjalo cocer a fuego lento durante 20 minutos.
  7. Añade la nata líquida, el queso cheddar rallado y la mostaza a la antigua y da vueltas con una cuchara hasta que el queso se funda.
  8. Apaga el fuego y tritúralo con la batidora hasta conseguir una crema.
  9. Antes de servir, rectifica de sal si es necesario. Puedes servirla espolvoreada con unas hojas de tomillo fresco y un poco de queso rallado. Para darle más sabor, también puedes añadir una pizca de mostaza a la antigua.
¡Y a disfrutarlo!


martes, 1 de noviembre de 2016

Bizcocho Integral de Avena y Cerveza Guinness




Este bizcocho típico Irlandés es diferente a cualquier otro bizcocho que hayas probado. Tiene un sabor exquisito, incluso para aquellos a los que no les gusta la cerveza, y su textura es la más esponjosa que hayas visto nunca. Si lo pruebas, ¡seguro que querrás repetir! :-)

Si eso no fuera poco, además es saludable, ya que se hace con harina integral, y también lleva avena, que tiene muy buenas propiedades. Tiene el punto exacto de azúcar, para que no sea salado, ni tampoco muy dulce.

No hay que preocuparse por el alcohol que lleva la cerveza, ya que, con las altas temperaturas del horno, se evapora sin dejar rastro. Por tanto, este bizcocho también lo pueden tomar niños y personas que no quieren o no pueden consumir alcohol.

Hay que destacar que este bizcocho no lleva huevo, así que es apto para alérgicos al huevo.

Es perfecto para el desayuno, la merienda, para un tentempié o para acompañar un café o un té a cualquier hora del día.


Sobre los ingredientes...

Para hacer este bizcocho se necesita harina de trigo integral, copos de avena, azúcar moreno, bicarbonato sódico (soda), levadura química de repostería, sal, mantequilla, buttermilk, cerveza Guinness y extracto de vainilla.

La cerveza Guinness es una cerveza irlandesa negra y seca de tipo stout. Stout es un estilo de cerveza de fermentación alta, muy oscura y de sabor fuerte, originaria de las islas británicas.

Hay diferentes variedades entre las cervezas de fermentación alta y la cerveza Guinness se encuentra entre las porter, que tienen el aroma del malteado y el amargor del lúpulo.

En Irlanda, Guinness no sólo es una marca de cerveza. Es un símbolo que representa al país entero.

Si no puedes encontrarla, puedes sustituirla por otra cerveza irlandesa de tipo stout.

La avena es un alimento con muchos beneficios. Estos son algunos de ellos:
- Tiene una alta cantidad de fibra, es decir, ayuda al sistema digestivo a funcionar mejor y favorece la sensación de saciedad.
- Ayuda a reducir el colesterol malo.
- Contiene una alta cantidad de vitaminas y minerales (vitaminas del complejo B, vitaminas A y E, y minerales como el calcio, hierro, magnesio, zinc, potasio y sodio) que forman parte de una buena alimentación.
- Es un carbohidrato de absorción lenta, lo que hace que su energía se libere poco a poco y por tanto ayuda a regula el nivel de azúcar en la sangre.

Igual que el pan irlandés, y las tortitas irlandesas, este bizcocho crece y consigue su textura esponjosa debido a una reacción química que se produce entre el bicarbonato sódico (soda) y el ácido láctico que contiene el "buttermilk" (suero de mantequilla o mazada). El buttermilk es el líquido que queda cuando se obtiene mantequilla a partir de la leche. Es un líquido de color amarillento con bajo contenido en grasa y sabor agrio.

Actualmente, el buttermilk que se comercializa no se obtiene de la manera tradicional, sino añadiendo a la leche bacterias que convierten la lactosa de la leche en ácido láctico para simular el producto original.

El buttermilk no se encuentra fácilmente en algunos países. Si no te resulta fácil encontrarlo, no te preocupes, ya que puedes conseguir algo muy parecido añadiendo a la leche un agente acidulante, como el zumo de limón o el vinagre de manzana, y dejándola reposar unos 10-15 minutos (no es necesario dar vueltas). Verás como la leche se corta y se vuelve agria, y empiezan a aparecer grumos más espesos. La proporción es una cucharada (15 ml) por cada taza (240 ml). Otra opción es sustituir el buttermilk por la misma cantidad de yogur natural.

La levadura química de repostería es comúnmente conocida como levadura Royal, ya que ésta es una de las marcas comerciales que la fabrica. Se comercializa en forma de polvo blanco y se trata de una levadura que se activa con las altas temperaturas de horno. Es decir, a diferencia de la levadura de panadería, no necesita fermentación previa.

La mantequilla debe ser mantequilla pura procedente de leche. No debe contener sal añadida. Si sólo tienes en casa mantequilla con sal puedes usarla, pero no añadas sal adicional al bizcocho. Será suficiente con la que contiene la mantequilla. Para hacer el bizcocho, la mantequilla se utiliza derretida, es decir, en estado líquido. La forma más fácil de derretirla en poniéndola en el microondas unos segundos dentro de un cuenco. Si no tienes microondas derrítela en un cazo al fuego.

El extracto de vainilla se comercializa en forma líquida o bien en forma de azúcar avainillado (con aspecto de azúcar y aroma de vainilla). Se puede emplear en cualquiera de los dos formatos. Puedes encontrarlo en grandes supermercados en la zona de repostería.


Sobre la forma de prepararlo...

La forma de prepararlo no puede ser más fácil. Hasta un niño puede hacerlo.

No se necesitan utensilios especiales, ni batidora ni robots de cocina. Sólo son necesarios, los recipientes para mezclar y una cuchara.

Tan sólo hay que mezclar por un lado los ingredientes secos y por otro los ingredientes húmedos. Después se mezclan ambos suavemente, sin movimientos bruscos, hasta que los ingredientes secos se humedezcan.

El resultado será una pasta que no será muy densa. De hecho parecerá demasiado líquida si se compara con la textura que tienen otros bizcochos. Tendrá una textura parecida a la de un puré espeso.

Tras poner la pasta en el molde, se esparcen por encima copos de avena para que el resultado final tenga mejor aspecto. Después de esto ya sólo queda hornear y listo.


Sobre su conservación...

Este bizcocho está más bueno cuando está recién hecho.

Al ser completamente integral y no llevar huevo, aguanta en buen estado algo menos que otros bizcochos. Con el paso del tiempo, pierde su textura y tiende a romperse. Por eso es mejor consumirlo en menos de 2 días.

Se puede congelar envuelto en papel de aluminio y es mejor hacerlo cuanto está recién hecho.


Aquí os dejo la receta. ¡Espero que la disfrutéis! :-)

¿Te gustan los bizcochos? Puedes encontrar más recetas en nuestra Página de Bizcochos.

¿Te gusta la avena? Puedes encontrar más recetas en nuestra Página de Recetas con Avena.

Si te gusta esta receta, también te gustarán:

Bizcocho de Melocotón, Avena y Yogur
Bollitos de Miel, Avena y Arándanos Rojos Secos

Scones de Arándanos Rojos Secos y Avena

Gachas de Avena con Compota de Manzana y Albaricoques





















INSTRUCCIONES DE LA RECETA PASO A PASO:

En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
Minimal Illusions
Winds Of Inspiration




Bizcocho Integral de Avena y Cerveza Guinness

Este bizcocho típico Irlandés es diferente a cualquier otro bizcocho que hayas probado. Tiene un sabor exquisito, incluso para aquellos a los que no les gusta la cerveza, y su textura es la más esponjosa que hayas visto nunca. Si lo pruebas, ¡seguro que querrás repetir! :-)

INGREDIENTES:
  • 260 g de harina de trigo integral
  • 70 g de copos de avena
  • 100 g de azúcar moreno
  • 2 cucharaditas de bicarbonato sódico
  • 1 cucharadita de levadura química de repostería
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 botella (330 ml) de cerveza Guinness
  • 240 ml de buttermilk (o bien, 225 ml de leche y 1 cucharada de zumo de limón o vinagre)
  • 55 g de mantequilla derretida
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla (líquido en forma de azúcar avainillado)
  • 25 g de copos de avena


INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
  1. Si no dispones de buttermilk, añade 1 cucharada de zumo de limón (o vinagre) a 225 ml de leche. Deja que repose 10 - 15 minutos. No es necesario dar vueltas. Tan sólo hay que dejarlo reposar para que se convierta en buttermilk. Verás que aparecerán grumos gruesos. Es normal.
  2. Pon a precalentar el horno a 200 ºC y unta con mantequilla un molde rectangular de unos 24 o 25 cm de largo por 11 o 12 cm de ancho.
  3. Pon en una fuente amplia la harina integral, los copos de avena, el azúcar, el bicarbonato sódico, la levadura química de repostería y la sal. Mézclalo muy bien dando vueltas con una cuchara. Haz un hueco en el centro.
  4. Vierte la cerveza en otro recipiente para mezclar que sea amplio, Añade el buttermilk, la mantequilla derretida y el extracto de vainilla. Mézclalo dando vueltas con una cuchara.
  5. Añade la mezcla de cerveza en el hueco que has dejado en la harina y mézclalo suavemente (sin movimientos bruscos) con una cuchara o una espátula hasta que la mezcla de harina se haya humedecido y no queden grumos. La mezcla resultante no será muy espesa, todo lo contrario. Tendrá la textura de un puré.
  6. Pon la mezcla en el molde rectangular y esparce por encima 25 gramos de copos de avena repartiéndolos por toda la superficie.
  7. Hornéalo en el centro del horno precalentado a 200 ºC durante unos 50 minutos hasta que haya crecido. Al pinchar un palillo en el centro, el palillo debe salir limpio.
  8. Tras sacarlo del horno, deja que se enfríe 10 - 15 minutos dentro del molde sobre una rejilla. Tras desmoldarlo, colócalo sobre una rejilla y deja que se enfríe hasta que esté tibio.
¡Y a disfrutarlo!