Este es un aderezo cremoso con un sabor riquísimo y un punto refrescante y aromático debido al eneldo fresco.
Es saludable porque aporta probióticos para nuestro intestino que ayudan a mantener la flora bacteriana en equilibrio. Además, como no lleva aceite, tiene muchas menos calorías que las vinagretas tradicionales cuyo ingrediente principal es el aceite.
Está riquísimo con ensaladas verdes, pero también queda muy bien como una salsa para verduras al horno, a la plancha o a la parrilla como, por ejemplo, espárragos trigueros o calabacines, y con verduras al vapor o cocidas como brócoli, coliflor o judías verdes.
Sobre los ingredientes...
La lista completa de ingredientes con sus cantidades exactas e información nutricional la puedes encontrar en la versión imprimible de la receta más abajo ⬇️. Aquí te contamos algunas curiosidades sobre los ingredientes y cuál es su papel en la receta.
El ingrediente principal de este aderezo es el yogur griego, que es el que aporta la textura cremosa y suave. El yogur griego se diferencia del yogur normal porque durante su elaboración se filtra parte del suero que contiene. Con esto se consigue un yogur con una textura más espesa, más cremosa y con menor acidez. Asegúrate de que sea yogur griego natural, sin azúcar, ni otros ingredientes añadidos.
El queso feta es un queso tradicional griego que se hace con leche de oveja y se deja curar en salmuera. Debido a este proceso de curación, es un queso muy sabroso. Esto hace que se necesite poca cantidad de queso feta para dar sabor a la receta en la que se esté utilizando. Su textura es compacta pero granulada, y se parte y se desmiga fácilmente.
Se comercializa cortado en bloques rectangulares de unos 150 o 200 gramos. Lo mejor es comprar un queso feta que tenga el sello de denominación de origen protegida (las siglas D.O.P), ya que así nos aseguramos de que es de calidad y no una mala imitación.
El queso feta se puede considerar un queso saludable porque tiene menos calorías que otros y tiene un alto contenido en proteínas. Además es rico probióticos (buenos para nuestro intestino), antioxidantes, vitaminas y minerales. Por todos estos motivos, es un queso muy utilizado en recetas fit.
Eneldo Fresco
El eneldo es una hierba aromática originaria de la región del Mediterraneo Oriental.
En la cocina se usan tanto sus hojas, como sus semillas y sus frutos. Las hojas, que es lo que usamos en esta receta, son extremadamente finas, casi como plumas.
Tienen un color verde oscuro y un sabor fuerte, fresco y anisado que recuerda al perejil.
Si no dispones de eneldo fresco, puedes usar eneldo seco, pero ten en cuenta que el sabor será más fuerte y por tanto tendrás que poner menos de la mitad de la cantidad de eneldo fresco (o incluso menos).
Además, también hay que tener en cuenta que el sabor del eneldo seco es muy diferente (pierde el toque de frescura del eneldo fresco).
Por este motivo, recomendamos hacer el esfuerzo de encontrar eneldo fresco para esta receta.
El punto de acidez que todo aderezo tiene que tener se consigue con zumo de limón recién exprimido. En este caso, no sólo es un punto de acidez sino también un toque cítrico muy refrescante.
Esta receta lleva un poco de leche para hacer que la textura del aderezo sea un poco más fluida, ya que el yogur griego es muy espeso. Lo mejor para el sabor del aderezo es que la leche sea entera.
También lleva un poco de ajo machacado que aporta sabor. Para los que no sean aficionados al ajo, hay que puntualizar que la cantidad es tan pequeña que no se nota mucho. Aporta sabor adicional sin que sea demasiado fuerte. Además, la acidez del yogur y del zumo de limón ayuda a reducir el sabor fuerte del ajo. En resumen, si se pone la cantidad indicada, el sabor de ajo no sobresale frente al resto de sabores.
Sobre la forma de prepararlo...
La forma de preparar este aderezo es muy fácil y no se requieren utensilios de cocina sofisticados. Puedes ver cómo hacerlo paso a paso, con imágenes, en el vídeo de la receta más abajo ⬇️.
Sólo hay que poner todos los ingredientes en un recipiente para mezclar y dar vueltas con una cuchara hasta que se mezclen bien.
El queso feta debe estar desmigado. Para ello trocearlo con un cuchillo en trozos más y más pequeños hasta que tenga una consistenca similar a migas de pan.
Sobre su conservación...
Se conserva en buenas condiciones en la nevera varios días (hasta 5 días) si se pone dentro de un tarro con tapa hermética. Sin embargo, hay que tener en cuenta que va a ponerse más espeso y puede ser necesario añadir alguna cucharada más leche justo antes de servirlo para fluidificarlo.
Aquí os dejo la receta. ¡Espero que la disfrutéis! :-)
¿Te gustan las ensaladas? Puedes encontrar más recetas en nuestra página de Recetas de Ensaladas.
¿Te ha sobrado eneldo y quieres saber cómo utilizarlo? Puedes encontrar ideas en nuestra página de Recetas con Eneldo Fresco.
VÍDEO DE LA RECETA, INGREDIENTES E INSTRUCCIONES PASO A PASO:
Aderezo de Yogur Griego, Queso Feta y Eneldo Fresco
Tiempo de preparación: Tiempo de cocción: Raciones: 4
Calorías por ración: 54
Autor: Muy Locos Por La Cocina
Un aderezo cremoso con un sabor riquísimo y un punto refrescante y aromático debido al eneldo fresco. Es saludable porque aporta probióticos para nuestro intestino. Además, como no lleva aceite, tiene muchas menos calorías que las vinagretas tradicionales cuyo ingrediente principal es el aceite. Además de usarse con ensaladas, también queda muy bien con verduras al horno, a la plancha o a la parrilla como, por ejemplo, espárragos trigueros o calabacines, y con verduras al vapor o cocidas como brócoli, coliflor o judías verdes.
INGREDIENTES:
120 g de yogur griego
60 ml (4 cucharadas de leche)
60 ml (35 g) de queso feta desmigado
2 cucharadas de zumo de limón
1/2 cucharadita rasa de ajo machacado (1 diente de ajo muy pequeño)
2 cucharadas de eneldo fresco picado (o bien, 1 cucharadita de eneldo seco)
Sal al gusto (aproximadamente 1 cucharadita rasa)
Pimienta negra al gusto
NOTA: Se obtienen aproximadamente 250 ml de aderezo. Esta cantidad sirve para aderezar 4 ensaladas individuales si se utilizan 4 cucharadas de aderezo por ensalada.
INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
Pon en un recipiente para mezclar todos los ingredientes y mézclalos muy bien. Es suficiente con dar vueltas con una cuchara.
Pon unas cucharadas de aderezo en tu ensalada.
¡Y a disfrutarlo!
INFORMACIÓN NUTRICIONAL:
*) Los valores de nutrientes son un cálculo aproximado por ración.
**) No incluye los valores de sodio procedente de la sal añadida, ya que la cantidad depende del gusto de cada uno.
¿Sabes esas recetas que parecen magia porque con un esfuerzo mínimo consigues un resultado de restaurante? Si estás buscando la forma definitiva de preparar unos muslos de pollo al horno que queden realmente jugosos, sabrosos y con la piel crujiente, has llegado al lugar correcto.
La magia de este plato ocurre cuando asamos el pollo sumergido parcialmente en leche de coco. A diferencia del asado tradicional que a veces se reseca, aquí la carne se mantiene increíblemente tierna mientras absorbe todo el aroma del ajo y el tomillo fresco de la salsa. Es una opción perfecta tanto para una cena saludable entre semana (porque el horno hace todo el trabajo) como para una comida de domingo diferente y sorprendente.
Además, nutricionalmente este pollo asado con leche de coco es una joya: es una receta 100% Keto, baja en carbohidratos y apta para dieta antiinflamatoria. Sin harinas y cargada de grasas saludables que te saciarán durante horas. Te prometo que cuando el aroma a tomillo y ajo asado empiece a salir del horno, todos en casa aparecerán por la cocina preguntando: "¿Qué huele tan bien?".
🍽️ Para acompañar:
Este pollo genera una salsa cremosa y aromática espectacular que pide a gritos ser aprovechada. Si no sigues una dieta estricta, te recomiendo tener a mano un buen trozo de pan casero para mojar. Y si prefieres mantener la receta low-carb, sírvelo sobre una base de arroz de coliflor; absorberá todos los jugos y sabores de la salsa de coco maravillosamente sin añadir carbohidratos.
¿Por qué es saludable el Pollo Asado con Leche de Coco?
Más allá de su increíble sabor, esta receta es un ejemplo perfecto de nutrición funcional. No estamos simplemente "contando calorías", estamos eligiendo ingredientes que trabajan en equipo para reducir la inflamación y nutrirte a nivel celular:
Grasas que alimentan tu cerebro (Leche de Coco): A diferencia de otras grasas, los ácidos grasos de la leche de coco son ricos en TCM (Triglicéridos de Cadena Media). El cuerpo utiliza estas grasas rápidamente como fuente de energía inmediata en lugar de almacenarlas, lo que es ideal para activar el metabolismo y mejorar la concentración mental.
El dúo inmunológico (Ajo y Tomillo): Esta combinación es medicina pura. El ajo contiene alicina, conocida por sus propiedades antibióticas y antiinflamatorias. Al asarlo junto con el tomillo (rico en timol, un potente antioxidante), potenciamos la capacidad de nuestro cuerpo para combatir infecciones y reducir el estrés oxidativo.
Saciedad real y control de la insulina: Al ser una receta con un 71% de energía procedente de grasas saludables y casi nula en carbohidratos, tiene un impacto mínimo en tus niveles de insulina. Esto significa que te sentirás lleno y con energía estable durante horas, evitando los típicos bajones de azúcar que ocurren después de comer pasta o arroz.
Los Ingredientes del Pollo al Horno con Leche de Coco al Tomillo
La lista completa de ingredientes con sus cantidades exactas e información nutricional la puedes encontrar en la ficha imprimible de la receta más abajo ⬇️. Aquí te contamos algunas curiosidades sobre los ingredientes y cuál es su papel en la receta.
Pollo: Esta receta se hace con trozos de pollo con hueso. Lo mejor es utilizar muslos o contramuslos. La pechuga tiende a resecarse en asados largos, mientras que los muslos quedan melosos y la piel aporta esa grasa deliciosa que buscamos en Keto.
Leche de Coco: Es un ingrediente muy utilizado en la cocina del Caribe (Colombia, Panamá, Venezuela, Puerto Rico, Ecuador, República Dominicana) y la cocina de Asia (Malasia, Indonesia, Filipinas...). Está hecha con agua y coco rallado muy fino. Tiene una textura espesa, densa y muy cremosa. No hay que confundirla con el jugo o agua de coco, que es el líquido que se encuentra en la cavidad interna de los cocos. Se suele encontrar en los supermercados envasada en latas.
💡 Consejo: Usa leche de coco en lata (full fat), nunca la bebida vegetal de coco que venden en cartón (que es casi todo agua). Busca una lata que tenga al menos un 17-18% de materia grasa o un 60% de extracto de coco. Es lo que hará que la salsa quede cremosa y no líquida. Es importante agitar bien la lata de leche de coco antes de abrirla, ya que la leche de coco tiende a separarse quedando en el fondo de la lata la parte más densa.
Ajos: Esta receta lleva una cabeza de ajos entera. Hay que pelar los dientes de ajo y añadirlos enteros a la salsa. Aunque pueda parecer que es una cantidad exagerada de ajo y que la salsa puede tener un sabor a ajo demasiado intenso, esto no es así.
🧐 ¿Sabías que?: En esta receta el ajo se infusiona en la leche de coco, es decir, se cuece lentamente en ella mientras está en el horno y de esta manera su sabor se suaviza y se vuelve dulce y mantecoso.
Tomillo Fresco: El tomillo es una hierba aromática muy usada en la cocina mediterránea. Tiene un olor intenso y un sabor característico que va muy bien con diferentes tipos de recetas: guisos de carne, adobos, ensaladas, etc.
💡 Consejo: Si no dispones de tomillo fresco puedes emplear tomillo seco, pero en este caso hay que poner menos cantidad, ya que el tomillo seco tiene un sabor mucho más fuerte que el fresco y, además, es un poco diferente al sabor de la hierba fresca.
Cómo hacer Pollo en Salsa de Leche de Coco paso a paso
La clave de esta receta es crear capas de sabor antes de que el pollo entre al horno. No tengas prisa en el paso del marcado en la sartén, ya que ahí es donde conseguiremos ese color dorado apetecible y mucho sabor.
Paso 1: Marcar el pollo y sellar los jugos
Lo primero que haremos será precalentar el horno a 190 ºC con calor arriba y abajo.
Mientras el horno coge temperatura, salpimentamos generosamente los muslos de pollo por ambos lados. En una sartén amplia, calentamos las 2 cucharadas de aceite de oliva junto con los 15 g de mantequilla a fuego medio-fuerte. Cuando la mantequilla espume, añadimos el pollo.
Cocinamos los muslos unos 3-4 minutos por cada lado. No buscamos que se cocinen por dentro todavía, solo queremos que la piel se dore bien y la carne se selle.
Paso 2: La base aromática
Una vez dorado el pollo, lo retiramos de la sartén y lo colocamos directamente en la bandeja de horno que vayamos a utilizar, con la piel hacia arriba.
En la misma sartén donde hemos marcado el pollo (¡no la laves, ahí está todo el sabor!), bajamos un poco el fuego y añadimos los dientes de ajo pelados y las ramas de tomillo fresco. Los salteamos brevemente, solo unos 30-60 segundos, removiendo constantemente para que suelten su aroma.
💡 Consejo: Ten mucho cuidado en este paso. El ajo se quema con mucha facilidad y si eso ocurre, amargará toda la salsa. Solo queremos que cojan un ligero color dorado y perfumen la grasa.
Paso 3: Horneado con leche de coco
Vertemos todo el contenido de la sartén (ajos, tomillo y la grasita aromatizada) sobre el pollo en la bandeja, repartiéndolo bien por los huecos.
A continuación, añadimos la lata de leche de coco a la bandeja. Con la ayuda de una cuchara, bañamos un poco los muslos por encima con la leche. Esto hará que queden más dorados y brillantes durante el horneado. Si crees que la salsa lo necesita, puedes añadir una pizca extra de sal en la leche de coco.
Metemos la bandeja en el horno a media altura y horneamos a 190 ºC durante 50-60 minutos. Sabrás que está listo cuando la salsa haya reducido y espesado, y la piel del pollo tenga un tono tostado irresistible. Antes de servir, decora con un poco de tomillo fresco extra.
💡 Consejo: El tamaño de la bandeja es importante. Tiene que ser lo suficientemente grande para que entren los trozos de pollo en una sola capa, pero no excesivamente grande. Si fuera demasiado grande, la leche de coco se evaporaría rápidamente y el pollo podría quedar algo seco. Por otro lado, tampoco es bueno utilizar una bandeja en la que los trozos de pollo queden muy apretados, o bien, unos encima de otros. En este caso, quedarán cocidos, más que asados.
Cómo Conservar y Recalentar el Pollo con Leche de Coco
Una de las mejores cosas de esta receta es que entra en la categoría de "platos que están mejor al día siguiente". Los sabores del ajo y el tomillo se asientan y la carne se impregna aún más de los aromas. Eso sí, hay recalentarlo lentamente y durante el tiempo suficiente para que la carne se caliente, no sólo por fuera, sino también por el interior.
Cómo conservarlo
Aquí te explico cómo guardarlo correctamente:
En la nevera: Puedes conservar el pollo con su salsa en un recipiente hermético (preferiblemente de cristal) durante 3 o 4 días. Asegúrate de que se haya enfriado completamente antes de taparlo.
En el congelador: ¿Puedes congelarlo? Sí, hasta 3 meses. Sin embargo, ten en cuenta que la leche de coco puede cambiar ligeramente de textura al descongelarse (a veces se ve como "cortada" o granulosa). No te preocupes, esto es puramente visual; al calentarla y removerla volverá a emulsionar.
La mejor forma de recalentarlo
Dependiendo del tiempo que tengas, puedes optar por uno de estos métodos:
Opción Favorita (Horno): Si quieres recuperar el crujiente de la piel, colócalo en una bandeja y caliéntalo a 180 ºC durante unos 10-15 minutos.
Opción Rápida (Microondas): Calienta en tandas cortas de 1 o 2 minutos a potencia media, dejando un tiempo de reposo entre ellas. Te recomiendo taparlo, ya que la grasa de la piel y la leche de coco tienden a salpicar bastante.
Truco para la salsa: Si notas que la salsa está muy espesa al sacarla de la nevera (la grasa del coco se solidifica con el frío), añade una o dos cucharadas de agua para aligerarla.
En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
- Sunny and Breezy de Eria
Pollo Asado con Leche de Coco, Ajo y Tomillo Fresco
Tiempo de preparación: Tiempo de horneado: Raciones: 6
Calorías por ración: 562
Autor: Muy Locos Por La Cocina
Esta es una receta de pollo asado al horno que es muy fácil de hacer, que tiene muy pocos ingredientes y un resultado delicioso. No sólo es rico su sabor. El tomillo fresco también le da un toque aromático que lo hace irresistible :-)
Como tiene gran cantidad de salsa, la puedes servir acompañada de arroz blanco, de pasta o de un buen pan para mojarla toda y no dejar nada :-)
Este plato es perfecto como segundo plato de una comida o cena, o como plato único si lo acompañas de arroz o pasta para que se impregne de la salsa.
Sazona los trozos de pollo con sal al gusto y pimienta negra al gusto.
Calienta en una sartén a fuego medio-fuerte el aceite de oliva y la mantequilla. Añade los trozos de pollo y cocínalos 3-4 minutos hasta que estén dorados. Dales la vuelta y cocínalos otros 3-4 minutos hasta que estén dorados. Sácalos de la sartén y colócalos sobre la bandeja que vayas a utilizar para hornear el pollo.
Añade a la sartén los dientes de ajo y el tomillo. Cocínalos dando vueltas contínuamente durante 30 - 60 segundos.
Añade todo el contenido de la sartén a la bandeja con el pollo, repartiéndolo uniformemente. Añade la leche de coco. Riega los trozos de pollo con la leche de coco utilizando una cuchara (puedes ver imágenes en el video). Añade sal al gusto a la salsa, si lo consideras necesario.
Hornea la bandeja en el centro del horno precalentado a 190 ºC durante 50 - 60 minutos.
Sirve el pollo espolvoreado con un poco de tomillo fresco adicional para potenciar su aroma.
¡Y a disfrutarlo!
INFORMACIÓN NUTRICIONAL:
*) Los valores de nutrientes son un cálculo aproximado por ración.
**) No incluye los valores de sodio procedente de la sal añadida, ya que la cantidad depende del gusto de cada uno.
ACTUALIZACIÓN: Esta receta ha sido revisada y actualizada en enero de 2026.
Si hay una receta capaz de cambiar por completo el concepto de "cena aburrida", es esta quiche de manzana, bacon y queso cheddar. Sé lo que estás pensando: "¿Manzana en una tarta salada?". La respuesta es un rotundo sí. Y te prometo que, una vez la pruebes, no querrás hacerla de otra manera.
Esta receta de quiche casera juega con el equilibrio perfecto de sabores. La dulzura ácida de la manzana asada corta la grasa del bacon ahumado y la potencia del queso cheddar curado, creando un maridaje que es pura elegancia. Si a eso le sumamos el toque aromático del romero fresco y una base crujiente de masa quebrada, tienes el plato perfecto para sorprender a invitados o darte un homenaje cualquier noche de la semana.
Es una de esas cenas originales que parecen de alta cocina pero que, en realidad, son facilísimas de preparar en casa. También es perfecto como entrante de una comida o como plato único si se acompaña de una ensalada variada.
Es muy fácil de hacer, ya que puedes utilizar masa quebrada de las que se venden extendidas y listas para forrar el molde. Sin embargo, merece la pena utilizar masa quebrada casera, ya que será más sana, tendrá mejor sabor y una textura más crujiente. Puedes ver cómo hacerla aquí.
Este quiche se puede comer a temperatura ambiente o tibio, pero está mucho más rico cuando está caliente, ya que el queso estará fundido y la textura de la masa quebrada será más crujiente.
Puedes eliminar el bacon si deseas hacer esta receta vegetariana.
¿Qué es una Quiche y cuál es su origen?
Una quiche es un tarta salada de origen francés con una base de masa quebrada (pasta brisa) y un relleno de verduras mezcladas con huevo y nata (crema de leche). A veces también llevan otras cosas además de verdura como, por ejemplo, bacon (panceta) o jamón. El bacon es el ingrediente estrella del quiche más famoso: el quiche lorrain, el primero del que se conocen referencias (las primeras, en el siglo XVII).
Para entender la grandeza de este plato, merece la pena viajar un poco en el tiempo. Aunque hoy en día asociamos la quiche indiscutiblemente con la cocina francesa, su origen es algo más disputado y fascinante.
Un clásico nacido en la frontera
La quiche nació en la región de Lorena (Lorraine), una zona histórica que, aunque pertenece a Francia, ha cambiado de manos entre Francia y Alemania a lo largo de los siglos. De hecho, la palabra "quiche" deriva del dialecto fráncico de Lorena "Kíche", que a su vez proviene del alemán "Kuchen", que significa pastel.
Originalmente, la quiche era un plato humilde y rural. Se trataba de una masa de pan (no de hojaldre ni quebrada como ahora) que se rellenaba con una mezcla de huevos y nata espesa. Con el tiempo, la receta se refinó en las cocinas francesas, sustituyendo la masa de pan por la delicada masa quebrada (pâte brisée) que usamos hoy en día para conseguir esa textura arenosa y crujiente tan característica.
💡 Dato Curioso: La famosa Quiche Lorraine original no llevaba queso, solo huevos, nata y panceta. Fue más tarde, al popularizarse y viajar a otras regiones (y especialmente a Estados Unidos en los años 50), cuando empezamos a añadir queso y otros ingredientes creativos como la manzana y el romero de nuestra versión de hoy.
¿Por qué funciona esta combinación de sabores?
En cocina, el éxito suele residir en el equilibrio de contrastes, y esta quiche es el ejemplo de libro de texto. Aquí no hay un solo sabor plano, sino una orquesta de matices que hace que cada bocado sea interesante:
Dulce y Salado: La manzana caramelizada aporta un dulzor natural que suaviza la intensidad salada y ahumada del bacon.
Grasa y Acidez: El queso cheddar y la nata aportan mucha riqueza y cremosidad (grasa), que se ven equilibradas perfectamente por la ligera acidez de la fruta cocinada, lo que ayuda a "limpiar" el paladar y que el plato no resulte pesado.
El toque aromático: El romero no es un mero adorno visual; sus notas resinosas a pino y madera conectan los sabores térreos del bacon con la frescura de la fruta.
Los Ingredientes de la Quiche de Manzana y Bacon
La lista completa de ingredientes con sus cantidades exactas e información nutricional la puedes encontrar en la ficha imprimible de la receta más abajo ⬇️. Aquí te contamos algunas curiosidades sobre los ingredientes y cuál es su papel en la receta.
Para que esta receta pase de "buena" a "memorable", la elección de los ingredientes es vital. Al ser pocos elementos, la calidad de cada uno marca la diferencia. Aquí tienes lo que necesitas:
Masa Quebrada: Es la base de nuestra tarta. También se conoce como pasta brisa, pasta arenisca o Pâte Brisée, ya que en francés (brisée significa rota o quebrada). Te recomiendo encarecidamente usar una masa quebrada casera (puedes ver nuestra receta paso a paso haciendo clic en el enlace), ya que la textura crujiente y el sabor a mantequilla son incomparables. Si tienes prisa, una lámina refrigerada de buena calidad también servirá. También se puede hacer con masa de hojaldre de las que se comercializan ya extendidas.
Manzanas: Necesitamos variedades firmes que aguanten el salteado y el horneado sin deshacerse en puré.
💡 Consejo: Las Golden, Granny Smith o Reineta son opciones excelentes. Evita las manzanas harinosas tipo Red Delicious.
Bacon (Panceta ahumada): Bacon, pronunciado "beicon", es el nombre que se le da en inglés a la panceta salada y ahumada y es una palabra comúnmente usada en España. La panceta es la parte del cerdo que comprende la piel y varias capas de grasa (tocino) entreverada de carne. En algunos países de América Latina también se conoce como tocino, tocineta o unto.
💡 Consejo: Busca un bacon que tenga una buena proporción de carne y grasa, es decir, cuanta más carne y menos grasa, mejor.
Queso Cheddar Curado: Es un queso de origen inglés originario de la villa de Cheddar, en Somerset. Se hace con leche de vaca y, dependiendo del tiempo de curación, podrá ser de sabor suave o de sabor mas fuerte en los cheddar curados. Hay variedades de color pálido y las hay que tienen un color anaranjado.
Se suele vender en bloques de unos 200 g empaquetados.
El queso cheddar que usamos en esta receta es queso cheddar blanco curado ("mature cheddar" o "vintage cheddar") y, por tanto, más sabroso que el queso suave. Si no lo encuentras puedes sustituirlo por otro queso sabroso que te guste.
Queso Cheddar
💡 Consejo: Olvídate de comprar el queso en lonchas para sándwich o rallado. Compra un bloque de cheddar curado (mature cheddar o vintage cheddar) y rállalo tú mismo en casa. Tendrá mucha más calidad y su sabor es mucho más profundo, picante y complejo.
Romero Fresco: Es una planta aromática originaria de la región mediterránea que se lleva usando en la cocina desde tiempos inmemoriales acompañando sobre todo asados de carnes, pero también pescados y vegetales.
💡 Consejo: En la cocina el romero se puede usar tanto fresco como seco. En esta receta debe emplearse romero fresco. No puede sustituirse por romero seco puesto que tiene un sabor mucho más fuerte y no se conseguiría el resultado deseado. Pícalo muy fino para que su aroma se distribuya bien y no te encuentres hojas enteras al masticar.
La mezcla líquida: La base del relleno se hace con huevos y nata líquida (crema de leche), o bien, leche entera. La nata da una textura más sedosa, tipo flan, mientras que la leche la hace un poco más ligera y reduce las calorías.
Sal y Pimienta negra: Recién molida, para ajustar el sazón final.
Cómo Hacer la Quiche de Manzana, Bacon y Queso Cheddar
Este quiche de manzana es muy fácil de hacer. Tan sólo hay que forrar un molde para quiches con la masa quebrada estirada, poner el relleno de manzana, bacon y queso cheddar y hornearlo 30-35 minutos.
El molde para el quiche debe ser un molde acanalado con el fondo desmontable. Así es más fácil desmoldar el quiche y servirlo.
Las manzanas se deben cocinar en una sartén con mantequilla antes de ponerlas en el quiche. Así se consigue que queden tiernas, ya que el tiempo de horneado del quiche dentro del horno, no es suficiente para ablandarlas.
El bacon también debe cocinarse antes de añadirlo a quiche. Se cocina en una sartén al fuego hasta que se ponga dorado. No es necesario añadir aceite, mantequilla, ni ningún otro tipo de grasa, ya que el bacon va a desprender la grasa que contiene.
ALGUNOS TRUCOS Y CONSEJOS PARA QUE EL QUICHE QUEDE PERFECTO:
El bacon va a desprender mucha grasa cuando se cocine en la sartén. Es bueno ponerlo sobre papel de cocina absorbente para que la absorba antes de añadirlo al quiche.
El molde desmontable puede dejar escapar mantequilla durante el horneado. Para evitar que esto ensucie el fondo del horno, es recomendable colocar el quiche sobre una bandeja con una lámina de papel de aluminio para que recoja los restos.
Para evitar que el quiche se tueste demasiado por la superficie, se hornea sólo con la resistencia de abajo del horno. Si se horneara con las dos resistencias, la superficie quedaría dorada, pero la base de masa quebrada del quiche quedaría poco hecha. Otra opción es hornearlo con las dos resistencias, pero colocando el quiche en la parte inferior del horno.
Cómo Conservar y Recalentar la Quiche
Este quiche se toma caliente, o bien, tibio, y está más rico cuando se consume en el mismo día en el que se ha hecho.
Si te sobra, puedes conservarlo en la nevera. Sin embargo, a medida que pase el tiempo dentro de la nevera, la masa quebrada perderá la textura crujiente.
Tras sacarlo de la nevera, puedes meterlo en el horno unos minutos para devolverle parte de su textura crujiente y hasta que se ponga a temperatura ambiente o templada.
Si no quieres encender el horno puedes usar el microondas con la función de gril o gratinador (si dispone de ella, claro). No uses el microondas con su función de microondas o la masa quedará blanda en lugar de crujiente.
Aunque otras recetas de quiches se pueden congelar y siguen quedando perfectas tras descongelarlas, esta no queda igual, ya que las manzanas se degradan al congelarlas.
En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes.
Quiche de Manzana, Bacon, Queso Cheddar Curado y Romero Fresco
Tiempo de preparación: Tiempo de horneado: Raciones: 8
Calorías por ración: 447
Autor: Muy Locos Por La Cocina
Un quiche es un tarta salada de origen francés. Se suelen elaborar con una base de masa quebrada (pasta brisa) y un relleno de verduras mezcladas con huevo y nata (crema de leche). A veces también llevan otras cosas además de verdura como, por ejemplo, bacon (panceta) o jamón.
En el quiche de esta receta, se usa manzana, bacon y queso cheddar curado y se aromatiza con romero fresco que combina muy bien con la manzana. ¡El resultado de esta combinación es delicioso!
Es muy fácil de hacer, ya que puedes utilizar masa quebrada de las que se venden extendidas y listas para forrar el molde. Sin embargo, merece la pena utilizar masa quebrada casera, ya que será más sana, tendrá mejor sabor y una textura más crujiente. También se puede utilizar masa de hojaldre comprada.
INGREDIENTES:
350 g de masa quebrada casera, o bien, una lámina de masa quebrada comprada ya estirada
2 manzanas grandes o 3 medianas (450 g aprox.)
30 g de mantequilla
100 g de bacon (panceta)
3 huevos
Sal al gusto
Pimienta negra al gusto
1 cucharadita de romero fresco picado muy fino
200 ml de nata líquida (crema de leche), o bien, de leche
80 g de queso cheddar curado rallado
INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
Pon a precalentar el horno a 190 ºC. Sólo es necesario utilizar la resistencia de abajo.
Forra con la masa quebrada un molde para quiches de 24 cm de diámetro untado de mantequilla. Ponlo en la nevera hasta el momento de usarlo.
Corta las manzanas en cuartos, quítales la piel y las semillas. Corta cada cuarto en 2 octavos y cada octavo en 3 o 4 trozos, dependiendo del tamaño de las manzanas (puedes ver imágenes en el vídeo de la receta).
Pon una sartén a fuego medio-fuerte. Añade la mantequilla y los trozos de manzana. Cocínalos dando vueltas con una cuchara de vez en cuando hasta que se ablanden y empiecen a ponerse dorados. Apaga el fuego.
Pon una sartén a fuego medio-fuerte. Añade el bacon y cocínalo dando vueltas de vez en cuando hasta que se ponga dorado. Retíralo de la sartén y ponlo sobre papel de cocina absorbente para que absorba la grasa.
Pon en un cuenco los huevos, sal al gusto, pimienta negra al gusto y el romero fresco picado. Bátelos ligeramente. Añade la nata líquida y mézclalo.
Coloca el molde forrado de masa quebrada sobre una bandeja con una lámina de papel de aluminio. Añade las manzanas y repártelas uniformemente por el fondo. Reparte por encima el bacon y el queso cheddar rallado. Vierte por encima la mezcla de huevo y nata líquida.
Hornea el quiche en el centro del horno precalentado a 190 ºC durante 30-35 minutos, hasta que se ponga ligeramente dorado por la parte de arriba.
Tras sacar el quiche del horno, colócalo sobre una rejilla para que se enfríe durante unos 10-15 minutos antes de servirlo.
¡Y a disfrutarlo!
INFORMACIÓN NUTRICIONAL:
*) Los valores de nutrientes son un cálculo aproximado por ración.
**) No incluye los valores de sodio procedente de la sal añadida, ya que la cantidad depende del gusto de cada uno.
***) Para hacer el cálculo se ha supuesto que se usa nuestra receta de masa quebrada casera.
ACTUALIZACIÓN: Esta receta ha sido revisada y actualizada en enero de 2026