sábado, 3 de septiembre de 2016

Scones de Tomates Secados al Sol y Queso de Cabra



Los scones son unos bollos ingleses que normalmente se toman en la hora del té con mantequilla o mermelada. Son similares a los "American Biscuits" con la diferencia de que estos últimos son salados mientras que los scones por lo general suelen ser dulces y también se les suelen incorporar frutas frescas como arándanos o deshidratadas como pasas, etc.

Se toman cuando todavía están templados y están más que deliciosos. Tienen un exquisito sabor a mantequilla y son crujientes por fuera y suaves y esponjosos por dentro. Son como una golosina. ¡Un verdadero vicio! :-)

Esta es una versión salada de los scones tradicionales en la que mezclamos tomates secados al sol con queso de cabra y el resultado no puede ser mejor :-)

Son perfectos para acompañar una comida o para un tentempié a cualquier hora del día.

Sobre los ingredientes...

La base de los scones se hace con harina de trigo, levadura química de repostería, bicarbonato sódico (soda), azúcar, sal, mantequilla, huevo, yogur y leche. A esto se añade el queso de cabra y los tomates secados al sol.

Para que adquieran ese bonito color dorado, se pintan con huevo mezclado con un poco de leche antes de meterlos al horno.

La levadura química de repostería es comúnmente conocida como levadura Royal, ya que ésta es una de las marcas comerciales que la fabrica. Se comercializa en forma de polvo blanco y se trata de una levadura que se activa con las altas temperaturas de horno. Es decir, a diferencia de la levadura de panadería, no necesita fermentación previa.

El bicarbonato sódico (soda) sirve para potenciar la acción de la levadura química. Cuando se mezcla con el ácido láctico que contiene el yogur y se acompaña de la alta temperatura del horno, produce una reacción química que proporciona una textura muy esponjosa.


Tarro de Tomates Secados al Sol en Aceite de Oliva
Tomates Secados al Sol en Aceite
Los tomates secados al sol, tomates secos o tomates deshidratados son tomates maduros que pasan por un proceso lento de secado que hace que pierdan el contenido de agua de su interior de forma que su sabor se hace más intenso.

La forma tradicional de hacerlos era partirlos a la mitad y colocarlos boca abajo, con la piel hacia arriba, en los tejados de las casas sobre una cama de sal. Se dejaban varios días (dependiendo del tipo de tomate, incluso una semana) hasta que alcanzaban el punto óptimo de deshidratación.

Hoy en día existen procesos industriales que aplican calor artificial para conseguir la deshidratación. Como siempre, lo natural es mucho mejor, pero también su precio es mucho mayor. Los tomates secados al sol de forma natural están considerados una delicatessen.

Los puedes encontrar en dos formatos: completamente deshidratados en bolsitas, o bien, en tarros conservados en aceite. En los dos casos, vienen cortados en mitades. Están mucho más ricos los que vienen en aceite, ya que contienen hierbas aromáticas como el orégano que aportan sabor adicional. Eso sí, es mejor que el aceite sea aceite de oliva, ya que proporciona un mejor sabor.

Si no encuentras los tomates en aceite, puedes usar de los que vienen en bolsas, pero tendrás que hidratarlos previamente, ya que vienen completamente secos.


Rulo de Queso de Cabra
El queso de cabra, como su nombre indica, es un queso hecho con leche de cabra. Aunque hay muchos tipos y presentaciones, la presentación más común es en forma de cilindro, lo que se conoce como "rulo de cabra" o "rulo de queso de cabra". Algunos

Si se compara con el queso de leche de vaca, se puede decir que el queso de cabra tiene un sabor más intenso y ligeramente ácido, tiene una textura más quebradiza y funde algo peor.

Se suele usar en multitud de recetas: ensaladas, pasta, pizzas, tostas, etc. Un ejemplo del uso de queso de cabra en pasta es nuestra receta de de linguine con salsa cremosa de pimientos asados y queso de cabra. Otro ejemplo de su uso en ensaladas es nuestra ensalada de endibias, manzana, queso de cabra y nueces.

El rulo de queso de cabra suele estar recubierto de una corteza blanca y blanda. Aunque es comestible, es mejor retirarla para que su sabor no interfiera con el del queso. Se pueden encontrar rulos de queso de cabra que se envasan sin la corteza. Suelen ser los especiales para ensaladas.





























Sobre la forma de prepararlos...

La forma de prepararlos es muy sencilla y no se requieren utensilios de cocina especiales.

Para que queden perfectos es importante que la mantequilla esté muy fría. El motivo es que hay que mezclarla con la harina presionando con las yemas de los dedos hasta conseguir una textura parecida a la del pan rallado grueso. Es decir, tienen que quedar una especie de miguitas sueltas. Si la mantequilla no estuviera suficientemente fría o si se calienta con el calor ambiente o el de las manos, en lugar de migas sueltas, puede quedar una especie de pasta pegajosa. Esto último no es lo deseado, ya que los scones quedarían duros.

Si en tu cocina hace mucho calor o si los haces en verano, un truco para evitar esto es meter la harina en el congelador unos minutos (junto al recipiente en el que vayas a hacer la mezcla).

Igual que la mantequilla, el resto de ingredientes (huevo, yogur, leche, queso...) también deben estar muy fríos.

Por otro lado, hay que ser muy rigurosos con las proporciones de los ingredientes para que la masa no quede ni poco densa ni demasiado densa y se pueda trabajar bien. Ten en cuenta que habrá que formar una bola, aplastarla formando un disco y cortarlo con un cuchillo en 8 porciones iguales. Si la masa estuviera poco densa, se pegaría a la superficie de trabajo y no conservaría su forma.

Una vez hecha la masa, tampoco dejes que se caliente antes de trabajarla. Si vas a tardar en hornearlos, lo mejor es darles la forma de scones, colocarlos en la bandeja de hornear cubiertos con film transparente o plástico de cocina, para que conserven la humedad y no se sequen, y ponerlos en la nevera hasta el momento de hornear.

Este es un buen truco para tenerlos recién hechos en el momento en el que los vayas a consumir, sin tener que dedicar tiempo a preparalos previamente. Sólo meterlos al horno y, ¡listos! En este caso, no los pintes con huevo hasta el momento justo de meterlos al horno.

Sobre su conservación...

Cuando más ricos están es cuando están recién hechos y todavía están templados, ya que estarán crujientes por fuera y tiernos por dentro. Se conservan bien unos 3 días después de hacerlos si los pones en un lugar fresco y seco cubiertos con film transparente (plástico de cocina) para que no se sequen y se pongan duros. Sin embargo, con el paso del tiempo, perderán la textura crujiente del exterior y se pondrán más blanditos.

Una vez que se hayan enfriado, para que estén más ricos, puedes meterlos unos minutos en el horno, hasta que estén templados. Si tienes un microondas con gratinador, también puedes usarlo, poniendo los scones en la parte baja del microondas. Esto te ahorrará el tiempo de calentar el horno. ¡Cuidado! Usa el microondas sólo con el gratinador. Si no dispones de gratinador en el microondas, no lo utilices, ya que los scones perderían su textura crujiente y quedarían calientes pero blandos.

También se pueden congelar envueltos en papel de aluminio. Si lo haces cuando están recién hechos, tras descongelarlos estarán igual que si acabaras de hacerlos. El mejor momento para congelarlos es cuando se han enfriado pero todavía no están a temperatura ambiente sino que están tibios. Usa el horno o el gratinador del microondas para calentarlos hasta que estén templados y estarán perfectos. También puedes meterlos congelados y así se descongelarán y se calentarán al mismo tiempo.

Aquí os dejo la receta. ¡Espero que la disfrutéis! :-)

¿Te gustan los scones? Puedes encontrar más recetas en nuestra Página de Scones.

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INGREDIENTES (8 scones):

Para los scones:

- 325 g de harina de trigo
- 1 cucharada de levadura química de repostería
- 1 cucharada de azúcar
- 1/4 de cucharadita de bicarbonato sódico (soda)
- 1 cucharadita de sal
- 115 g de mantequilla muy fría cortada en dados pequeños
- 115 g de queso de cabra
- 5-6 mitades de tomates secados al sol en aceite de oliva
- 1 huevo frío (recién sacado de la nevera)
- 1 yogur (125 g) natural frío
- 2 cucharadas de leche

Para pintarlos:

- 1 huevo batido
- 1 cucharada de leche

INSTRUCCIONES DE LA RECETA PASO A PASO:

En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
Minimal Illusions
Winds Of Inspiration




1) Precalienta el horno a 230 ºC con las dos resistencias encendidas, la de arriba y la de abajo.

2) Mezcla en una fuente amplia la harina, la levadura de repostería, el azúcar, el bicarbonato sódico, la sal.

3) Una vez mezclado todo, añade la mantequilla muy fría cortada en dados pequeños y mézclala con la harina presionando con los dedos hasta que tenga el aspecto de pan rallado grueso (puedes ver imágenes en el vídeo).

4) Añade a la mezcla anterior el queso de cabra y los tomates secados al sol. Mézclalo dando vueltas con una cuchara separando los trozos de queso se queden pegados. Deja un hueco en el centro.

5) En un cuenco aparte, bate el huevo con un tenedor, añade el yogur, la leche y mézclalo dando vueltas con la cuchara hasta tener una mezcla uniforme.

6) Añade la mezcla de huevo, yogur y leche a la fuente con los ingredientes secos y mézclalo suavemente con una cuchara. Cuando esté demasiado espeso para seguir mezclando, presiona la mezcla con la parte de atrás de la cuchara para que se una formando una bola. Si tienes dificultades para conseguir formar la masa puedes añadir un poco más de leche, pero cuidado, hazlo de cucharadita en cucharadita para no excederte. No sobretrabajes la masa. El objetivo es únicamente que se una formando una bola.

7) Pon la masa sobre una superficie enharinada y espolvoréala con un poco de harina por encima. Con las manos enharinadas, forma una bola que tenga la superficie lisa. Aplasta la bola hasta formar un círculo de unos 18 cm de diámetro (puedes ver imágenes en el vídeo).

8) Corta con un cuchillo el círculo en dos mitades, cada mitad en dos cuartos y cada cuarto en 2 octavos. Lo mejor es presionar con el cuchillo desde arriba y separar los trozos en lugar de moverlo horizontalmente para cortarlos (así se quedaría pegado a la masa).

9) Pon los scones en una bandeja para horno con papel de hornear (si no tienes, engrasa la bandeja con un poco de mantequilla) y pinta la parte superior con el huevo batido con la leche.

10) Hornéalos en el centro del horno precalentado a 230 ºC durante unos 15 minutos. Los scones estarán listos cuando hayan crecido y tengan la parte superior de un profundo color dorado.

11) Tras sacarlos del horno, colócalos sobre una rejilla y déjalos enfriar unos minutos hasta que estén templados.


¡Y a disfrutarlos!

miércoles, 24 de agosto de 2016

Galette de Albaricoques y Pistachos




Esta tarta de aspecto rústico está hecha con una masa crujiente rellena de albaricoques frescos que se hornean con la tarta y con pistachos. Está más rica cuando se consume caliente o templada, pero también se puede consumir a temperatura ambiente.

La base de esta tarta es un mezcla entre una masa quebrada y una masa de hojaldre. Es muy crujiente, pero no tan arenosa como la masa quebrada. Es más fácil de estirar con el rodillo que una masa quebrada y está muy rica. Aunque merece la pena prepararla en casa y además es muy fácil de hacer, si no quieres complicarte mucho o no tienes tiempo para prepararla, puedes comprar una masa de las que ya vienen estiradas. Puedes sustituirla por una masa quebrada (masa brisa o brisée, en francés) o bien por masa de hojaldre.

Es perfecta como postre o para acompañar un café o té en el desayuno, a media mañana o en la merienda.

Si te gusta esta galette, te recomendamos que pruebes nuestras galettes saladas:
- Galette de Tomates y Queso de Cabra
- Galette de Calabacín y Queso

Sobre los ingredientes...

La base de la tarta se hace con harina, sal, mantequilla, zumo de limón, nata agria y agua.

La nata agria o crema agria también se conoce como sour cream, en inglés. Se trata de nata acidificada con bacterias de la leche que generan ácido láctico. Es espesa y cremosa y tiene un sabor agrio que recuerda al yogur, a la mantequilla y a las nueces. La versión francesa de la "sour cream" es la crème fraîche, La principal diferencia entre ellas es que la crème fraîche tiene un mayor contenido en grasas (30 - 35%) y un menor contenido de proteínas. En esta receta podemos utilizar cualquiera de las dos.

Si no las encuentras en tu supermercado (en la sección de productos refrigerados), puedes preparar algo muy parecido muy fácilmente en casa. Mira cómo hacerlo en nuestro post de la receta de la crème fraîche caseraTambién se puede sustituir por la misma cantidad de yogur griego.

Para preparar el relleno tan sólo se necesita albaricoques frescos, azúcar, una pizca de sal y pistachos.

Los pistachos pueden sustituirse por almendras laminadas.


Sobre la forma de prepararla...

La preparación es muy sencilla. Sólo hay que estirar con el rodillo la masa para la base de la tarta, repartir por encima los albaricoques, doblar el borde de la masa hacia dentro y hornear.

Para preparar la masa no necesitas utensilios especiales, aunque se puede hacer con un robot de cocina o una batidora con un accesorio para picar o triturar.

Para que quede perfecta, el truco es que los ingredientes estén muy fríos. Es necesario tener la harina en el congelador durante media hora. Después, hay que añadir la mantequilla muy fría cortada en dados y hacer que se integre con la harina cortándola en trocitos más y más pequeños al mismo tiempo que se mezcla con la harina utilizando uno o dos cuchillos (también hay accesorios amasadores o mezcladores para hacerlo). Hay que conseguir tener algo parecido a pan rallado muy grueso.

Con un robot de cocina o un accesorio picador/triturador, esto se consigue presionando el botón que hace funcionar el triturador con pulsaciones intermitentes de 2-3 segundos hasta conseguir la textura de pan rallado grueso.

Por ultimo, se añade una mezcla de zumo de limón, nata agria y agua y se mezcla hasta formar una bola. Esta bola debe guardarse en la nevera durante 30 minutos envuelta en plástico de cocina (film transparente). Después ya sólo queda estirarla con el rodillo.

Con un robot de cocina este paso también se consigue con pulsaciones cortas intermitentes, hasta que la pasta comience a unirse. En este caso no es necesario que forme una bola. Esto debe hacerse de forma manual tras sacar la pasta del robot de cocina.

Lo ventaja principal de esta masa, además de que está muy rica, es que es mucho más fácil de estirar con el rodillo que una masa quebrada. La masa quebrada, tras sacarla de la nevera puede estar demasiado dura para estirarla y puede ser necesario esperar a que aumente un poco su temperatura para que se estire más fácilmente. Sin embargo, si su temperatura sube mucho, se puede pegar a la superficie de trabajo. Esto no ocurre con la masa de esta receta, que se puede estirar mucho más fácilmente desde el momento en que se saca de la nevera.

Otra ventaja de esta masa sobre la masa quebrada es que es más elástica y no se rompe tan fácilmente cuando se estira.

Para preparar el relleno de albaricoques, tan sólo hay que cortar los albaricoques en cuñas o gajos y mezclarlos con azúcar y una pizca de sal.

Los pistachos se añaden al final una vez que se ha horneado la tarta.


Sobre su conservación...

Si te sobra algo de galette, la puedes conservar en la nevera. Sin embargo, tras sacarla, debes esperar a que se ponga a temperatura ambiente, o mejor aún, puedes calentarla ligeramente, ya que está más rica templada o caliente. 

Si se mete en el microondas, la base perderá su textura crujiente y se pondrá blanda. Para templarla, lo mejor es calentarla en el horno o bien con el gratinador del microondas (si el microondas dispone de gril para gratinar).

También se puede congelar, entera o bien en raciones individuales envueltas en papel de aluminio. En este caso, puedes meterla directamente al horno o al gril para descongelarla y al mismo tiempo calentarla y que quede crujiente.


Aquí os dejo la receta. ¡Espero que la disfrutéis! :-)


Si te gusta esta receta, también te gustarán:


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INGREDIENTES (8 raciones):

Para la base:

- 165 g de harina
- ¼ de cucharadita de sal
- 115 g de mantequilla
- 4 cucharadas de nata agria (sour cream o crème fraîche). Pueden sustituirse por la misma cantidad de yogur griego
- 2 cucharaditas de zumo de limón recién exprimido
- 4 cucharadas de agua fría (puedes añadir 1 o 2 más si es necesario)

Para el relleno de albaricoques y pistachos:

- 700 g de albaricoques
- 65-100 g de azúcar
- 1/8 de cucharadita de sal




INSTRUCCIONES DE LA RECETA PASO A PASO:

En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
- Happy Trip
- Dreams Of Success
Winds Of Inspiration




En primer lugar preparamos la pasta para la base de la galette...

1) Pon una fuente amplia la harina y métela en el congelador durante 30 minutos.

2) Mientras tanto, pon en cuenco pequeño el zumo de limón, la nata agria y el agua. Mézclalo bien dando vueltas con una cuchara hasta tener una mezcla homogénea. Ponlo en la nevera hasta el momento de usarlo.

3) Corta la mantequilla en dados y ponla de nuevo en la nevera hasta el momento de usarla.

4) Tras los 30 minutos, saca la harina del congelador. Añade la sal y mézclala con la harina dando vueltas con una cuchara. Añade la mantequilla cortada en dados, mézclala con la harina y córtala en trocitos cada vez más pequeños ayudándote de uno o dos cuchillos hasta conseguir que la mezcla tenga la consistencia de pan rallado grueso (puedes ver imágenes en el vídeo).

NOTA: Si dispones de un robot de cocina o una batidora con un accesorio triturador puedes conseguir el mismo resultado presionando el botón para triturar con pulsaciones intermitentes de 2-3 segundos, hasta que consigas la consistencia de pan rallado grueso.

5) Añade la mezcla de zumo de limón, nata agria y agua. Mézclalo con una cuchara hasta que se forme una pasta muy espesa que se una formando una bola. Si queda demasiado seca y no consigues que se una, puedes añadir una o dos cucharadas más de agua (de una en una según se necesite).

NOTA: Si dispones de un robot de cocina, o una batidora con un accesorio triturador, presiona el botón para triturar con pulsaciones intermitentes de 2-3 segundos, mientras añades la mezcla de zumo de limón, nata agria y agua, hasta que se forme una pasta que comience a unirse. Hay que parar antes de que se una por completo.

6) Envuelve la pasta en plástico de cocina o film transparente, forma una bola con la superficie lisa y déjala en la nevera durante al menos 30 minutos.

NOTA: También puedes prepararla hasta este punto el día anterior al que vayas a hacer la galette.

Continuamos preparando el relleno de albaricoques...

7) Corta los albaricoques a la mitad. Para ello, pasa el cuchillo por la línea natural que va desde el rabillo (o el hueco que queda tras quitarlo) y el otro extremo (puedes ver imágenes en el vídeo). Tras pasar el cuchillo, da un giro a las mitades en sentido opuesto y sepáralas. Quita la pepita y corta cada mitad longitudinalmente en 2 o 3 trozos, dependiendo del tamaño de los albaricoques.

8) Pon los albaricoques en una fuente amplia. Añade el azúcar y la sal. Mézclalo con cuidado para no partir los trozos.

Finalmente, montamos la galette y horneamos

9) Precalienta el horno a 205 ºC.

10) Pon la masa sobre una superficie de trabajo ligeramente enharinada. Estírala con el rodillo enharinado hasta tener un círculo de 30 cm de diámetro. Para conseguir que la masa tenga un grosor uniforme, pasa el rodillo desde el centro hasta los extremos. Para evitar que se pegue a la superficie de trabajo, gírala 90 grados cada cierto tiempo y pon más harina en la superficie (y en el rodillo) si es necesario.

11) Una vez estirada, enróllala sobre el rodillo sin presionar para trasportarla hasta la bandeja de hornear. Estírala sobre la bandeja cubierta de papel de hornear.

12) Reparte los albaricoques sobre la masa estirada formando un círculo y dejando un borde de 4-5 cm en la parte exterior. Pliega el borde hacia dentro con cuidado de no romper la masa (puedes ver imágenes en el vídeo).

13) Hornéala en el horno precalentado a 205 ºC durante unos 35-45 minutos o hasta que esté de un profundo color dorado.


14) Tras sacarla del horno deja que se enfríe sobre la bandeja hasta que esté templada.

15) Sírvela espolvoreada con los pistachos.

¡Y a disfrutarla!
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