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sábado, 3 de septiembre de 2016

Scones de Tomates Secados al Sol y Queso de Cabra



Los scones son unos bollos ingleses que normalmente se toman en la hora del té con mantequilla o mermelada. Son similares a los "American Biscuits" con la diferencia de que estos últimos son salados mientras que un scone por lo general suele ser dulce y también se les suelen incorporar frutas frescas como arándanos o deshidratadas como pasas, etc.

Se toman cuando todavía están templados y están más que deliciosos. Tienen un exquisito sabor a mantequilla y son crujientes por fuera y suaves y esponjosos por dentro. Son como una golosina. ¡Un verdadero vicio! :-)

Esta es una versión salada de los scones tradicionales en la que mezclamos tomates secados al sol con queso de cabra y el resultado no puede ser mejor :-)

Son perfectos para acompañar una comida o para un tentempié a cualquier hora del día.


Sobre los ingredientes...


La base de los scones se hace con harina de trigo, levadura química de repostería, bicarbonato sódico (soda), azúcar, sal, mantequilla, huevo, yogur y leche. A esto se añade el queso de cabra y los tomates secados al sol.

Para que adquieran ese bonito color dorado, se pintan con huevo mezclado con un poco de leche antes de meterlos al horno.

La levadura química de repostería es comúnmente conocida como levadura Royal, ya que ésta es una de las marcas comerciales que la fabrica. Se comercializa en forma de polvo blanco y se trata de una levadura que se activa con las altas temperaturas de horno. Es decir, a diferencia de la levadura de panadería, no necesita fermentación previa.

El bicarbonato sódico (soda) sirve para potenciar la acción de la levadura química. Cuando se mezcla con el ácido láctico que contiene el yogur y se acompaña de la alta temperatura del horno, produce una reacción química que proporciona una textura muy esponjosa.

Tarro de Tomates Secados al Sol en Aceite de Oliva
Tomates Secados al Sol en Aceite
Los tomates secados al sol, tomates secos o tomates deshidratados son tomates maduros que pasan por un proceso lento de secado que hace que pierdan el contenido de agua de su interior de forma que su sabor se hace más intenso.

La forma tradicional de hacerlos era partirlos a la mitad y colocarlos boca abajo, con la piel hacia arriba, en los tejados de las casas sobre una cama de sal. Se dejaban varios días (dependiendo del tipo de tomate, incluso una semana) hasta que alcanzaban el punto óptimo de deshidratación.

Hoy en día existen procesos industriales que aplican calor artificial para conseguir la deshidratación. Como siempre, lo natural es mucho mejor, pero también su precio es mucho mayor. Los tomates secados al sol de forma natural están considerados una delicatessen.

Los puedes encontrar en dos formatos: completamente deshidratados en bolsitas, o bien, en tarros conservados en aceite. En los dos casos, vienen cortados en mitades. Están mucho más ricos los que vienen en aceite, ya que contienen hierbas aromáticas como el orégano que aportan sabor adicional. Eso sí, es mejor que el aceite sea aceite de oliva, ya que proporciona un mejor sabor.

Si no encuentras los tomates en aceite, puedes usar de los que vienen en bolsas, pero tendrás que hidratarlos previamente, ya que vienen completamente secos.

Rulo de Queso de Cabra
El queso de cabra, como su nombre indica, es un queso hecho con leche de cabra. Aunque hay muchos tipos y presentaciones, la presentación más común es en forma de cilindro, lo que se conoce como "rulo de cabra" o "rulo de queso de cabra".

Si se compara con el queso de leche de vaca, se puede decir que el queso de cabra tiene un sabor más intenso y ligeramente ácido, tiene una textura más quebradiza y funde algo peor.

Se suele usar en multitud de recetas: ensaladas, pasta, pizzas, tostas, etc. 

Un ejemplo del uso de queso de cabra en pasta es nuestra receta de de linguine con salsa cremosa de pimientos asados y queso de cabra

Otro ejemplo de su uso en ensaladas es nuestra ensalada de endibias, manzana, queso de cabra y nueces.


El rulo de queso de cabra suele estar recubierto de una corteza blanca y blanda. Aunque es comestible, es mejor retirarla para que su sabor no interfiera con el del queso. Se pueden encontrar rulos de queso de cabra que se envasan sin la corteza. Suelen ser los especiales para ensaladas.


Sobre la forma de prepararlos...


La forma de prepararlos es muy fácil y no se requieren utensilios de cocina especiales.

Para que queden perfectos es importante que la mantequilla esté muy fría. El motivo es que hay que mezclarla con la harina presionando con las yemas de los dedos hasta conseguir una textura parecida a la del pan rallado grueso. Es decir, tienen que quedar una especie de miguitas sueltas (puedes ver imágenes en el vídeo de la receta, más abajo). 

Si la mantequilla no estuviera suficientemente fría o si se calienta con el calor ambiente o el de las manos, en lugar de migas sueltas, puede quedar una especie de pasta pegajosa. Esto último no es lo deseado, ya que los scones quedarían duros.

Si en tu cocina hace mucho calor o si los haces en verano, un truco para evitar esto es meter la harina en el congelador unos minutos (junto al recipiente en el que vayas a hacer la mezcla).

Igual que la mantequilla, el resto de ingredientes (huevo, yogur, leche, queso...) también deben estar muy fríos.

Por otro lado, hay que ser muy rigurosos con las proporciones de los ingredientes para que la masa no quede ni poco densa ni demasiado densa y se pueda trabajar bien. Ten en cuenta que habrá que formar una bola, aplastarla formando un disco y cortarlo con un cuchillo en 8 porciones iguales. Si la masa estuviera poco densa, se pegaría a la superficie de trabajo y no conservaría su forma.

Una vez hecha la masa, tampoco dejes que se caliente antes de trabajarla. Si vas a tardar en hornearlos, lo mejor es darles la forma de scones, colocarlos en la bandeja de hornear cubiertos con film transparente o plástico de cocina, para que conserven la humedad y no se sequen, y ponerlos en la nevera hasta el momento de hornear.

Este es un buen truco para tenerlos recién hechos en el momento en el que los vayas a consumir, sin tener que dedicar tiempo a preparalos previamente. Sólo meterlos al horno y, ¡listos! En este caso, no los pintes con huevo hasta el momento justo de meterlos al horno.


Sobre su conservación...


Cuando más ricos están es cuando están recién hechos y todavía están templados, ya que estarán crujientes por fuera y tiernos por dentro. Se conservan bien unos 3 días después de hacerlos si los pones en un lugar fresco y seco cubiertos con film transparente (plástico de cocina) para que no se sequen y se pongan duros. Sin embargo, con el paso del tiempo, perderán la textura crujiente del exterior y se pondrán más blanditos.

Una vez que se hayan enfriado, para que estén más ricos, puedes meterlos unos minutos en el horno, hasta que estén templados. Si tienes un microondas con gratinador, también puedes usarlo, poniendo los scones en la parte baja del microondas. Esto te ahorrará el tiempo de calentar el horno. ¡Cuidado! Usa el microondas sólo con el gratinador. Si no dispones de gratinador en el microondas, no lo utilices, ya que los scones perderían su textura crujiente y quedarían calientes pero blandos.

También se pueden congelar envueltos en papel de aluminio. Si lo haces cuando están recién hechos, tras descongelarlos estarán igual que si acabaras de hacerlos. El mejor momento para congelarlos es cuando se han enfriado pero todavía no están a temperatura ambiente sino que están tibios. Usa el horno o el gratinador del microondas para calentarlos hasta que estén templados y estarán perfectos. También puedes meterlos congelados y así se descongelarán y se calentarán al mismo tiempo.

Aquí os dejo la receta. ¡Espero que la disfrutéis! :-)

¿Te gustan los scones? Puedes encontrar más recetas en nuestra Página de Recetas de Scones.

¿Te gustan los tomates secados al sol? Puedes encontrar más recetas en nuestra página de Recetas con Tomates Secados al Sol.

Si te gusta esta receta, también te gustarán éstas:

Scones de Manzana, Queso Cheddar
y Salvia Fresca
Blueberry Scones
(Bollos Ingleses de Arándanos)
Pumpkin Scones
(Bollos Americanos de Calabaza)
Scones de Arándanos Rojos Secos
y Avena
Quiche de Salmón Ahumado,
Tomates Secos y Parmesano
Pasta con Salsa de Tomates Secos,
Pimientos y Espárragos


















VÍDEO DE LA RECETA, INGREDIENTES E INSTRUCCIONES PASO A PASO:


En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
Minimal Illusions
Winds Of Inspiration





Scones de Tomates Secados al Sol y Queso de Cabra

Los scones son unos bollos ingleses que normalmente se toman en la hora del té con mantequilla o mermelada. Son similares a los "American Biscuits" con la diferencia de que estos últimos son salados mientras que los scones por lo general suelen ser dulces y también se les suelen incorporar frutas frescas como arándanos o deshidratadas como pasas, etc.

Se toman cuando todavía están templados y están más que deliciosos. Tienen un exquisito sabor a mantequilla y son crujientes por fuera y suaves y esponjosos por dentro. Son como una golosina. ¡Un verdadero vicio! :-)

Esta es una versión salada de los scones tradicionales en la que mezclamos tomates secados al sol con queso de cabra y el resultado no puede ser mejor :-)


INGREDIENTES:

Para los scones:
  • 325 g de harina de trigo
  • 1 cucharada de levadura química de repostería
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1/4 de cucharadita de bicarbonato sódico (soda)
  • 1 cucharadita de sal
  • 115 g de mantequilla muy fría cortada en dados pequeños
  • 115 g de queso de cabra
  • 5-6 mitades de tomates secados al sol en aceite de oliva
  • 1 huevo frío (recién sacado de la nevera)
  • 1 yogur natural de 125 g, frío
  • 2 cucharadas de leche

Para pintarlos:
  • 1 huevo batido
  • 1 cucharada de leche


INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
  1. Precalienta el horno a 230 ºC con las dos resistencias encendidas, la de arriba y la de abajo.
  2. Mezcla en una fuente amplia la harina, la levadura de repostería, el azúcar, el bicarbonato sódico, la sal.
  3. Una vez mezclado todo, añade la mantequilla muy fría cortada en dados pequeños y mézclala con la harina presionando con los dedos hasta que tenga el aspecto de pan rallado grueso (puedes ver imágenes en el vídeo).
  4. Añade a la mezcla anterior el queso de cabra y los tomates secados al sol. Mézclalo dando vueltas con una cuchara separando los trozos de queso se queden pegados. Deja un hueco en el centro.
  5. En un cuenco aparte, bate el huevo con un tenedor, añade el yogur, la leche y mézclalo dando vueltas con la cuchara hasta tener una mezcla uniforme.
  6. Añade la mezcla de huevo, yogur y leche a la fuente con los ingredientes secos y mézclalo suavemente con una cuchara. Cuando esté demasiado espeso para seguir mezclando, presiona la mezcla con la parte de atrás de la cuchara para que se una formando una bola. Si tienes dificultades para conseguir formar la masa puedes añadir un poco más de leche, pero cuidado, hazlo de cucharadita en cucharadita para no excederte. No sobretrabajes la masa. El objetivo es únicamente que se una formando una bola.
  7. Pon la masa sobre una superficie enharinada y espolvoréala con un poco de harina por encima. Con las manos enharinadas, forma una bola que tenga la superficie lisa. Aplasta la bola hasta formar un círculo de unos 18 cm de diámetro (puedes ver imágenes en el vídeo).
  8. Corta con un cuchillo el círculo en dos mitades, cada mitad en dos cuartos y cada cuarto en 2 octavos. Lo mejor es presionar con el cuchillo desde arriba y separar los trozos en lugar de moverlo horizontalmente para cortarlos (así se quedaría pegado a la masa).
  9. Pon los scones en una bandeja para horno con papel de hornear (si no tienes, engrasa la bandeja con un poco de mantequilla) y pinta la parte superior con el huevo batido con la leche.
  10. Hornéalos en el centro del horno precalentado a 230 ºC durante unos 15 minutos. Los scones estarán listos cuando hayan crecido y tengan la parte superior de un profundo color dorado.
  11. Tras sacarlos del horno, colócalos sobre una rejilla y déjalos enfriar unos minutos hasta que estén templados.
¡Y a disfrutarlos!


viernes, 11 de septiembre de 2015

Scones de Manzana, Queso Cheddar y Salvia Fresca

SALTAR AL VÍDEO SALTAR A LA RECETA RECETAS SIMILARES INFORMACIÓN NUTRICIONAL


Los scones son unos bollos ingleses que normalmente se toman en la hora del té con mantequilla o mermelada. Son similares a los "American Biscuits" con la diferencia de que estos últimos son salados mientras que los scones suelen ser más dulces y también se les suelen incorporar frutas frescas como arándanos o deshidratadas como pasas, etc.

Se toman cuando todavía están templados y están más que deliciosos. Tienen un exquisito sabor a mantequilla y son crujientes por fuera y suaves y esponjosos por dentro. Son como una golosina. ¡Un verdadero vicio! :-)

Esta es una versión de los scones tradicionales en la que mezclamos sabores dulces y salados con hierbas aromáticas y el resultado no puede ser mejor :-)

Son perfectos para el desayuno, la merienda, para acompañar una comida o para un tentempié a cualquier hora del día.

Los Ingredientes de los Scones de Manzana y Queso


La lista completa de ingredientes con sus cantidades exactas e información nutricional la puedes encontrar en la ficha imprimible de la receta más abajo ⬇️. Aquí te contamos algunas curiosidades sobre los ingredientes y cuál es su papel en la receta.

La base de los scones se hace con harina de trigo, mantequilla, levadura química de repostería, azúcar, mantequilla, huevo y leche. A esto se añade el queso cheddar, la manzana y la salvia.

Para que adquieran ese bonito color dorado, se pintan con huevo mezclado con un poco de leche antes de meterlos al horno.

La levadura química de repostería es comúnmente conocida como levadura Royal, ya que ésta es una de las marcas comerciales que la fabrica. Se comercializa en forma de polvo blanco y se trata de una levadura que se activa con las altas temperaturas de horno. Es decir, a diferencia de la levadura de panadería, no necesita fermentación previa.

Queso Cheddar
El queso Cheddar es un queso de origen inglés originario de la villa de Cheddar, en Somerset. Sin embargo, hoy en día se fabrica en Reino Unido, Irlanda, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Argentina, Suecia y Australia.

Se hace con leche de vaca y dependiendo del tiempo de curación podrá ser de sabor suave o de sabor mas fuerte en los cheddar curados. Hay variedades de color pálido y las hay que tienen un color anaranjado.

Se suele vender en bloques de unos 200 g empaquetados.

El queso cheddar que usamos en esta receta es queso cheddar curado y, por tanto más, sabroso que el queso suave. Si no lo encuentras puedes sustituirlo por otro queso sabroso que te guste y que no sea de los que se funden fácilmente.


Salvia Fresca
La salvia es una hierba aromática de la misma familia que la menta, el orégano, el tomillo y el romero.

Su nombre proviene del latín "salvare" que significa "curar", y es que, además de emplearse en la cocina, es una planta considerada medicinal y se usa mucho en medicina natural, ya que se le atribuyen propiedades antisépticas, antimicrobianas, digestivas, cicatrizantes y antiinflamatorias, entre otras.

En la cocina, los países en los que más se usa son Italia y Estados Unidos. Se usa tanto fresca como seca para aromatizar guisos de carnes y salsas.

También se usa como condimento en embutidos y para aromatizar quesos. En España se suele tomar en infusión.

De la misma manera que otras hierbas aromáticas como por ejemplo la albahaca, es muy fácil de cultivar y podemos tenerla en casa en una maceta. De esta manera se pueden ir cortando las hojas poco a poco según se necesiten y así se puede disfrutar de salvia fresca cuando se desee.

En esta receta, la salvia que se utiliza es salvia fresca. Si no la encuentras, puedes sustituirla por romero fresco y los scones también quedarán muy ricos :-).




Cómo Hacer los Scones de Manzana y Cheddar


La versión imprimible de las instrucciones paso a paso y el vídeo de la receta los puedes encontrar más abajo ⬇️.

La forma de prepararlos es muy sencilla y no se requieren utensilios de cocina especiales.

Para que queden perfectos es importante que la mantequilla esté muy fría. El motivo es que hay que mezclarla con la harina presionando con las yemas de los dedos hasta conseguir una textura parecida a la del pan rallado grueso. Es decir, tienen que quedar una especie de miguitas sueltas. Si la mantequilla no estuviera suficientemente fría o si se calienta con el calor ambiente o el de las manos, en lugar de migas sueltas, puede quedar una especie de pasta pegajosa. Esto último no es lo deseado, ya que los scones quedarían duros.

Si en tu cocina hace mucho calor o si los haces en verano, un truco para evitar esto es meter la harina en el congelador unos minutos (junto al recipiente en el que vayas a hacer la mezcla).

Igual que la mantequilla, el resto de ingredientes (huevo, leche, queso...) también deben estar fríos.

Por otro lado, hay que ser muy rigurosos con las proporciones de los ingredientes para que la masa no quede ni poco densa ni demasiado densa y se pueda trabajar bien. Ten en cuenta que habrá que formar una bola, aplastarla formando un disco y cortarlo con un cuchillo en 8 porciones iguales. Si la masa estuviera poco densa, se pegaría a la superficie de trabajo y no conservaría su forma.

Una vez hecha la masa, tampoco dejes que se caliente antes de estirarla. Si vas a tardar en hornearlos, lo mejor es darles la forma de scones, colocarlos en la bandeja de hornear cubiertos con film transparente o plástico de cocina, para que conserven la humedad y no se sequen, y ponerlos en la nevera hasta el momento de hornear.

Este es un buen truco para tenerlos recién hechos en el momento en el que los vayas a consumir, sin tener que dedicar tiempo a preparalos previamente. Sólo meterlos al horno y listos! En este caso, no los pintes con huevo hasta el momento justo de meterlos al horno.

Scones de Manzana, Queso Cheddar y Salvia Fresca

Cómo Conservar los Scones


Los scones están más ricos cuando están recién hechos y todavía están templados, ya que estarán crujientes por fuera y tiernos por dentro. Se conservan bien unos 3 días después de hacerlos si los pones en un lugar fresco y seco cubiertos con film transparente (plástico de cocina) para que no se sequen y se pongan duros. Sin embargo, con el paso del tiempo, perderán la textura crujiente del exterior y se pondrán más blanditos.

Una vez que se hayan enfriado, para que estén más ricos, puedes meterlos unos minutos en el horno, hasta que estén templados. Si tienes un microondas con gratinador, también puedes usarlo, poniendo los scones en la parte baja del microondas. Esto te ahorrará el tiempo de calentar el horno. ¡Cuidado! Usa el microondas sólo con el gratinador. Si no dispones de gratinador en el microondas, no lo utilices ya que los scones perderían su textura crujiente y quedarían calientes pero blandos.

También se pueden congelar envueltos en papel de aluminio. Si lo haces cuando están recién hechos, tras descongelarlos estarán igual que si acabaras de hacerlos. El mejor momento para congelarlos es cuando se han enfriado pero todavía no están a temperatura ambiente sino que están tibios. Usa el horno o el gratinador del microondas para calentarlos hasta que estén templados y estarán perfectos. También puedes meterlos congelados y así se descongelarán y se calentarán al mismo tiempo.

Recetas Relacionadas


¿Te gustan los scones? Puedes encontrar más recetas en nuestra página de  Recetas de Scones.

¿Te gusta la manzana? Puedes encontrar más recetas con manzana en nuestra página de Recetas con Manzana.

¿Eres fan del queso cheddar? Puedes encontrar más recetas con queso cheddar en nuestra página de Recetas con Queso Cheddar.

¿Te ha sobrado salvia? Mira cómo puedes utilizarla en nuestra página de Recetas con Salvia.

VÍDEO Y FICHA IMPRIMIBLE DE LA RECETA



En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
Minimal Illusions
Winds Of Inspiration






Los scones son unos bollos ingleses que normalmente se toman en la hora del té con mantequilla o mermelada. Son similares a los "American Biscuits" con la diferencia de que estos últimos son salados mientras que los scones suelen ser más dulces y también se les suelen incorporar frutas frescas como arándanos o deshidratadas como pasas, etc. Se toman cuando todavía están templados y están más que deliciosos. Tienen un exquisito sabor a mantequilla y son crujientes por fuera y suaves y esponjosos por dentro. Son como una golosina. ¡Un verdadero vicio! :-) Esta es una versión de los scones tradicionales en la que mezclamos sabores dulces y salados con hierbas aromáticas y el resultado no puede ser mejor :-)

INGREDIENTES:

Para los scones:
  • 260 g de harina de trigo
  • 2 cucharaditas de levadura química de repostería
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 115 g de mantequilla muy fría cortada en dados pequeños
  • 1 huevo frío (recién sacado de la nevera)
  • 3 cucharadas de leche
  • 1 manzana en dados muy pequeños (o bien rallada con la parte gruesa del rallador)
  • 2 cucharadas de salvia fresca picada muy fina
  • 25 g (2 y 1/2 cucharadas) de queso Cheddar curado cortado en dados muy pequeños

Para pintarlos:
  • 1 huevo batido
  • 1 cucharada de leche

INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
  1. Precalienta el horno a 190ºC con las dos resistencias encendidas, la de arriba y la de abajo.
  2. Mezcla en una fuente amplia la harina, la levadura de repostería, la sal y el azúcar.
  3. Una vez mezclado todo, añade la mantequilla muy fría cortada en dados pequeños y mézclala con la harina presionando con los dedos hasta que tenga el aspecto de pan rallado grueso (puedes imágenes en el vídeo).
  4. Añade a la mezcla anterior la manzana, el queso cheddar y la salvia fresca. Mézclalo dando vueltas con una cuchara. Deja un hueco en el centro.
  5. En un cuenco o un plato aparte, bate el huevo con un tenedor, añade la leche y mézclalo.
  6. Añade la mezcla de huevo y leche a la fuente con los ingredientes secos y mézclalo suavemente con una cuchara. Cuando esté demasiado espeso para seguir dando vueltas, presiona la mezcla con la parte de atrás de la cuchara para que se una formando una bola. Si tienes dificultades para conseguir formar la masa puedes añadir un poco más de leche, pero cuidado, hazlo de cucharadita en cucharadita para no excederte. No sobretrabajes la masa. El objetivo es únicamente que se una formando una bola.
  7. Pon la masa sobre una superficie enharinada y espolvoréala con un poco de harina por encima. Con las manos enharinadas, forma una bola con la superficie lisa. Aplasta la bola hasta formar un círculo de unos 18 cm de diámetro (puedes imágenes en el vídeo).
  8. Corta con un cuchillo el círculo en dos mitades, cada mitad en dos cuartos y cada cuarto en 2 octavos. Lo mejor es presionar con el cuchillo desde arriba y separar los trozos en lugar de moverlo horizontalmente (así se quedaría pegado a la masa).
  9. Pon los scones en una bandeja para horno con papel de hornear (si no tienes, engrasa la bandeja con un poco de mantequilla) y pinta la parte superior con la mezcla de huevo y leche.
  10. Hornéalos en el centro del horno precalentado a 190 ºC durante 15-20 minutos. Los scones estarán listos cuando hayan crecido y tengan la parte superior de un profundo color dorado.
  11. Tras sacarlos del horno, colócalos sobre una rejilla y déjalos enfriar unos minutos hasta que estén templados.
¡Y a disfrutarlo!


INFORMACIÓN NUTRICIONAL:
Información Nutricional de los Scones de Manzana y Cheddar
*) Los valores de nutrientes son un cálculo aproximado por ración.
Calorias por fuente
ACTUALIZACIÓN: Esta receta ha sido revisada y actualizada en enero de 2026

viernes, 31 de julio de 2015

Bollitos de Miel, Avena y Arándanos Rojos



Se podría decir que la receta que os traemos hoy es algo así como muesly de desayuno con cereales, miel y fruta deshidratada convertido en unos deliciosos bollos :-)

Estos no son unos de esos bollos que cuando los muerdes parece que en el interior sólo tienen aire. Todo lo contrario. Tienen una textura consistente y son muy nutritivos y energéticos. Además, son una alternativa saludable a otras opciones para el desayuno, ya que no tienen mucha grasa (sólo llevan 3 cucharadas de aceite vegetal), no tienen azúcar refinado sino que su ligero sabor dulce viene de la miel y tienen todos los beneficios de la avena.

Cómo llevan levadura de panadería y requieren tiempo de fermentación, no es una receta que se prepare rápidamente. Sin embargo, el tiempo estará bien invertido ya que están muy ricos y son una opción sana para el desayuno :-)

También se pueden hacer con uvas pasas en lugar de arándanos rojos deshidratados.


Sobre los ingredientes...

La levadura de panadería que usamos en esta receta es levadura seca que se comercializa triturada en sobres individuales para que sea muy fácil mezclarla con la harina. Si prefieres usar levadura de panadería fresca, hay que tener en cuenta que se necesitará aproximadamente el triple de cantidad que si usáramos levadura seca y que será necesario disolverla en el agua de la receta y dejarla reposar hasta que se forme espuma.

La levadura seca se activa en contacto con el agua de la receta. Se puede acelerar el proceso de fermentación de la masa utilizando agua tibia. ¡Cuidado con la temperatura! Tibia significa templada, sin llegar a estar caliente. Si la temperatura fuera demasiado alta, las levaduras, que son organismos vivos, podrían morir y la masa no crecería.

La avena es un alimento con muchos beneficios. Estos son algunos de ellos:
- Tiene una alta cantidad de fibra, es decir, ayuda al sistema digestivo a funcionar mejor y favorece la sensación de saciedad.
- Ayuda a reducir el colesterol malo.
- Contiene una alta cantidad de vitaminas y minerales (vitaminas del complejo B, vitaminas A y E, y minerales como el calcio, hierro, magnesio, zinc, potasio y sodio) que forman parte de una buena alimentación.
- Es un carbohidrato de absorción lenta, lo que hace que su energía se libere poco a poco y por tanto ayuda a regula el nivel de azúcar en la sangre.

Arándanos Rojos Secos

Los arándanos rojos (cranberries) son unas bayas originarias de américa del norte. Son pequeñas, con forma ovalada, duras, y de color rojo intenso. Cuando se comen crudas y frescas son muy ácidas.

Los indios americanos usaban esta bayas como alimento y también como medicina, ya que tienen un alto contenido de vitamina C y también contienen muchos antioxidantes. Los marineros y los colonos americanos las usaban para prevenir el escorbuto, enfermedad que aparece cuando hay carencia de vitamina C.

Nunca se comen frescos y crudos. Se toman secos (como las uvas pasas) o bien se cocinan, ya que se necesita añadir azúcar para contrarrestar su sabor ácido. Normalmente se usan en postres, bizcochos, muffins o magdalenas, tartas, galletas, pasteles, etc. Pero también se usan para hacer compotas, mermeladas, confituras y salsas para platos salados como por ejemplo asados. Su sabor afrutado se acentúa cuando se mezclan con ingredientes dulces y cuando se combinan con otras frutas como manzanas, peras y naranjas.



























Sobre la forma de prepararlos...

La técnica para prepararlos no es complicada y no se requieren robots de cocina ni accesorios sofisticados.

El único inconveniente es que, igual que en todas las recetas que llevan levadura de panadería, se requiere tiempo (entre 3 y 4 horas), ya que se tiene que dejar fermentar la masa para que suba dos veces.

La primera fermentación es tras formar la masa, y la segunda, una vez que hemos dividido la  masa en 16 partes iguales y les hemos dado forma de panecillos. Sin embargo, aunque lleve tiempo, el resultado bien merece la pena.

Hay que tener en cuenta también que el tiempo de fermentación de la masa es muy dependiente de la temperatura. A más temperatura, menos tiempo.

Si los panecillos los vas preparar para el desayuno, puedes meterlos a la nevera tras la segunda fermentación y hornearlos al día siguiente, justo antes del desayuno, para consumirlos recién hechos.

Sobre su conservación...

Al llevar levadura de panadería, la conservación de estos bollitos es similar a la del pan. Es decir, cuando mejor están es cuando están recién hechos (mejor si están templados) y es mejor no dejarlos de un día para otro porque se pondrían duros.

La buena noticia es que se pueden congelar envueltos en papel de aluminio. Si los congelas tras sacarlos del horno cuando se han enfriado pero todavía están tibios, tras descongelarlos estarán igual que si estuvieran recién hechos.

Como están más ricos templados, puedes calentarlos unos minutos en el horno, o bien en un microondas que tenga resistencia para gratinar. Si lo haces en el microondas con la resistencia para gratinar, ponlos en la parte de abajo para que no se tuesten (no uses la rejilla que tienen los microondas para acercar los alimentos a la resistencia de gratinar).


Aquí os dejo la receta. ¡Espero que la disfrutéis! :-)


¿Te gustan los dulces para el desayuno? Puedes encontrar más recetas en nuestra Página de Dulces para el Desayuno.

¿Te gustan los arándanos rojos? Puedes encontrar más recetas en nuestra Página de recetas con arándanos rojos.

¿Te gusta la avena? Puedes encontrar más recetas en nuestra Página de Recetas con Avena.

Si te gusta esta receta, también te gustarán éstas:

Scones de Avena y Arandanos 
Rojos Deshidratados
Gachas de Avena con Compota
de Manzana y Albaricoques
Bizcocho de Plátano, Naranja
y Arándanos Rojos Secos
Hot Cross Buns  (Bollos
Americanos de Semana Santa)
Bizcocho de Melocotón,
Avena y Yogur
Muffins de Zanahoria y Avena



















VÍDEO DE LA RECETA, INGREDIENTES E INSTRUCCIONES PASO A PASO:
En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
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Bollitos de Miel, Avena y Arándanos Rojos

Se podría decir que la receta que os traemos hoy es algo así como muesly de desayuno con cereales, miel y fruta deshidratada convertido en unos deliciosos bollos :-) Estos no son unos de esos bollos que cuando los muerdes parece que en el interior sólo tienen aire. Todo lo contrario. Tienen una textura consistente y son muy nutritivos y energéticos. Además, son una alternativa saludable a otras opciones para el desayuno, ya que no tienen mucha grasa (sólo llevan 3 cucharadas de aceite vegetal), no tienen azúcar refinado sino que su ligero sabor dulce viene de la miel y tienen todos los beneficios de la avena.

INGREDIENTES:

Para los panecillos:
  • 450 g de harina de trigo
  • 120 g de copos de avena
  • 1 sobre de levadura de panadería seca de fácil disolución (5,5 g)
  • 1 y ½ cucharaditas de canela
  • ½ cucharadita de sal
  • 130 g de arándanos rojos deshidratados
  • 1 huevo ligeramente batido
  • 4 cucharadas de miel
  • 3 cucharadas de aceite vegetal suave (girasol, maíz, etc.)
  • 250 ml de agua

Para pintar los panecillos:
  • 30 g de mantequilla
  • 2 cucharadas de miel

NOTA: Si te gustan los bollos más grandes, puedes dividir la masa en 12 trozos iguales en lugar de 16.


INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
  1. Pon en una fuente amplia de base ancha la harina de trigo, los copos de avena, la levadura de panadería seca, la canela, la sal y los arándanos rojos deshidratados. Mézclalo bien con una cuchara dejando un hueco en el centro.
  2. Añade en el hueco el huevo ligeramente batido, la miel, el aceite vegetal y el agua. Mézclalo con una cuchara. Cuando la mezcla empiece a estar muy espesa presiónala con la parte de atrás de la cuchara para que se una hasta que se forme una bola (puedes ver imágenes en el vídeo).
  3. Pon la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y espolvorea harina por encima. Amásala durante unos 5 minutos. Para ello presiona la masa hacia abajo y ligeramente hacia adelante. Gírala 90 º, levanta la parte superior y dóblala hacia ti. Vuelve a presionar hacia abajo y hacia adelante (puedes ver imágenes en el vídeo).
  4. Forma una bola y ponla en una fuente amplia untada de mantequilla. Cúbrela con plástico de cocina o film transparente y deja que leve durante 1 o 2 horas hasta que doble su volumen. El tiempo dependerá de la temperatura ambiente. A más temperatura menos tiempo.
  5. Vuelve a ponerla sobre la superficie enharinada y amásala de nuevo durante 1 minuto para eliminar las burbujas de aire que se habrán formado en la masa.
  6. Forma una bola y córtala con un cuchillo en 2 mitades. Corta cada mitad en 2 cuartos. Con cada uno de ellos forma una bola y corta cada una en 4 cuartos. En total saldrán 16 trocitos de masa. Da a cada trozo forma de panecillo o bollito estirando la superficie de la masa con las manos hacia abajo.
  7. Coloca los bollitos en 4 filas ( 4 bollitos por fila) en una bandeja para hornear grande. Cúbrela con film transparente o plástico de cocina y deja levar de nuevo durante 30 - 60 minutos hasta que los bollitos doblen su volumen. De nuevo el tiempo dependerá de la temperatura ambiente.

  8. NOTA: En este punto, una vez que los bollitos hayan doblado su tamaño, puedes meter la bandeja en la nevera (sin quitar el film transparente) para hornearlos al día siguiente. Si lo haces así, sácalos de la nevera 30 minutos antes de continuar con el resto de pasos.

  9. Pon a precalentar el horno a 200 ºC.
  10. Pon en un cuenco 30 g de mantequilla derretida (puedes usar el microondas para derretirla) y 2 cucharadas de miel. Mézclalo dando vueltas con una cuchara hasta obtener una mezcla uniforme.
  11. Cuando los panecillos hayan doblado su volumen, píntalos con la mezcla de mantequilla y miel.
  12. Hornéalos en el centro del horno precalentado a 200 ºC durante 13-15 minutos hasta que estén ligeramente dorados Al final del horneado la mezcla de mantequilla y miel se puede tostar muy rápidamente, así que no pierdas de vista los bollitos ya que si te descuidas podrían tostarse demasiado.
  13. Tras sacarlos del horno deja que se enfríen sobre una rejilla hasta que estén tibios.
¡Y a disfrutarlo!