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viernes, 27 de noviembre de 2020

Champiñones al Horno con Salsa Balsámica de Soja y Ajo





Esta es una receta de champiñones al horno muy fácil y rápida con la que se consigue sin mucho trabajo un entrante o primer plato delicioso y saludable. También es perfecta para una cena a base de tapas para compartir.

Es apta para aquellas personas que llevan una dieta vegetariana o vegana o que, simplemente, quieren comer sano. Además, también es buena para las personas que quieren perder peso y siguen una dieta para adelgazar, ya que los champiñones son bajos en grasa y bajos en calorías, pero al mismo tiempo son saciantes y sabrosos :-)


Sobre los ingredientes...


La salsa para los champiñones se hace con vinagre balsámico de Módena, salsa de soja, ajo, tomillo seco y aceite de oliva.

Los champiñones, además de tener un sabor muy rico, tienen muy buenas propiedades y beneficios:
- Tienen muy pocas calorías (unas 20 calorías por cada 100 g), ya que la mayor parte de su contenido es agua.
- Contienen fibra alimentaria que contribuye a saciar el hambre.
- Son una buena fuente de vitaminas (B6, C, D...), minerales (selenio, potasio...) y antioxidantes.

Por estos motivos, esta es una receta muy saludable además de ser una receta baja en calorías, baja en grasa y apta para dietas para perder peso.

Nosotros hemos usado para la receta champiñones comunes, pero se pueden usar otras variedades como Portobello.

Recuerda que para limpiar los champiñones no está recomendado sumergirlos en agua, ya que absorben gran cantidad de agua y, al expulsarla, con ella también se va su sabor. Hay que intentar usar la mínima cantidad de agua posible y además sin sumergirlos. Si no están muy sucios, puede ser suficiente limpiarlos con un paño mojado.

Salsa de Soja
La salsa de soja o soya se obtiene de la fermentación de las semillas de soja.

Actualmente, es muy fácil encontrarla en los supermercados. Existen dos versiones: la salsa de soja que podríamos denominar "normal" y la salsa de soja baja en sodio.

En cualquier caso, lo mejor es elegir una que se haya fermentado de forma natural y no mediante procesos industriales.

Como en el proceso de fermentación de la soja se usa sal, la salsa de soja es salada. Aún así, esta receta requiere añadir un poco más de sal (al gusto).

Aquellas personas que necesiten hacer una dieta baja en sal, pueden comprar salsa de soja baja en sodio.

El vinagre balsámico o aceto balsámico es un vinagre de origen italiano, concretamente de la ciudad de Módena. Destaca por su sabor fuerte, ligeramente dulce y su color oscuro. El vinagre hecho de la forma tradicional requiere una maduración de al menos 12 años. Sin embargo, las versiones industriales reducen muchísimo este tiempo para reducir el coste. Es muy fácil encontrarlo en los supermercados.

Para aromatizar la salsa se utiliza tomillo seco. Si dispones de tomillo fresco usa el doble de cantidad, ya que las hierbas aromáticas frescas tienen un sabor menos concentrado que cuando están secas.


 

Sobre la forma de prepararlos...


La forma de prepararlos es muy fácil, muy rápida y lleva poco trabajo.

La salsa balsámica se prepara mezclando todos los ingredientes en un cuenco. No se tarda más de 5 minutos en prepararla y puedes aprovechar ese tiempo y el tiempo que tardes en limpiar los champiñones para precalentar el horno.

Un vez preparada, sólo hay que poner los champiñones en una bandeja para el horno, mezclarlos con la salsa y hornearlos en el horno precalentado a 210 ºC durante 20 o 25 minutos.

Es importante que la bandeja sea lo suficientemente grande para que los champiñones puedan repartirse en una capa. Si estuvieran amontonados, unos encima de otros, no se evaporaría bien el agua que desprenden los champiñones y la salsa quedaría muy aguada. 



Por otro lado, también es necesario volver a mezclar los champiñones con la salsa en la mitad del horneado para que estén más sabrosos.

Sobre su conservación...


Los champiñones que sobren se pueden guardar en la nevera tapados con film transparente (plástico de cocina). Aguantarán en buenas condiciones 3-4 días.

Se calientan bien en el microondas o en una sartén a fuego muy lento con la tapa puesta.


Aquí os dejo la receta. ¡Espero que la disfrutéis! :-)

¿Te gustan los entrantes? Puedes encontrar más recetas en nuestra Página de Entrantes.

Si te gusta esta receta, también te gustarán éstas:

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Mostaza y Estragón
Pasta con Salsa Cremosa de Vodka
y Champiñones


















VÍDEO DE LA RECETA, INGREDIENTES E INSTRUCCIONES PASO A PASO:



En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
Sunny and Breezy de Eria





Champiñones al Horno con Salsa Balsámica de Soja y Ajo

Esta es una receta de champiñones al horno muy fácil y rápida con la que se consigue sin mucho trabajo un entrante delicioso.

INGREDIENTES:

  • 900 g de champiñones
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen
  • 45 ml (3 cucharadas) de vinagre balsámico de Módena
  • 30 ml (2 cucharadas) de salsa de soja
  • 3 dientes de ajo machacados
  • 1/2 cucharadita de tomillo seco
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra al gusto
  • Perejil para servir (OPCIONAL)


INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
  1. Pon a precalentar el horno a 210 ºC con calor arriba y abajo.
  2. Pon en un cuenco el aceite de oliva, el vinagre balsámico de Módena, la salsa de soja, los dientes de ajo machacados y el tomillo seco. Mézclalo bien dando vueltas con una cuchara.
  3. Pon los champiñones en una bandeja para el horno lo suficientemente grande para que se repartan en una sola capa. Añade la mezcla de salsa balsámica y mézclalo con una cuchara para hacer que todos los champiñones se impregnen de la mezcla.
  4. Añade sal al gusto y pimienta negra al gusto.
  5. Hornea los champiñones en el centro del horno precalentado a 210 ºC durante 10 minutos.
  6. Saca los champiñones del horno y vuelve a mezclarlos con la salsa.
  7. Hornea los champiñones 10 -15 minutos más.
  8. Sírvelos espolvoreados con perejil picado (OPCIONAL)
¡Y a disfrutarlo!


lunes, 31 de julio de 2017

Tarta de Ciruelas y Crema de Almendras

Tarta de Ciruelas y Crema de Almendras


Esta tarta está formada por una base de masa quebrada crujiente, un relleno de crema de almendras y ciruelas frescas.

Es muy fácil de hacer, ya que puedes utilizar masa quebrada de las que se venden extendidas y listas para forrar el molde. Sin embargo, merece la pena utilizar masa quebrada casera, ya que tendrá mejor sabor. Puedes ver cómo hacerla aquí.

Es perfecta como postre, pero también puede servir para acompañar un café o un té a media mañana o a media tarde.


Sobre los ingredientes...


Para hacer esta tarta se utilizan ciruelas rojas de tamaño grande. Deben estar maduras pero no blandas. Deben estar firmes al tacto.

Para preparar la crema de almendras se necesitan almendras, mantequilla, azúcar y huevo (uno entero y una clara de huevo adicional).

Las almendras deben estar crudas, sin piel y sin sal añadido. Para la receta las hemos utilizado enteras y las hemos picado en el accesorio picador de la batidora, pero también se podrían comprar molidas para evitar este paso.

La mantequilla no debe tener sal y debe estar a temperatura ambiente para que así esté más blanda y la crema de almendras tenga una textura más cremosa.


Tarta de Ciruelas y Crema de Almendras





Sobre la forma de prepararla...


Tarta de Ciruelas y Crema de Almendras

Esta tarta es muy fácil de hacer. 

Tan sólo hay que forrar un molde con masa quebrada, repartir la crema de almendras sobre la base, colocar las ciruelas cortadas en láminas por encima y hornear. 

Un vez horneada, se deja enfriar hasta que esté tibia, se espolvorea con azúcar glas y listo.

Para hacer la crema de almendras se necesita una batidora con un accesorio picador o bien un robot de cocina con picadora, ya que hay que picar las almendras hasta que tengan la textura de pan rallado fino o arena.

Una vez hecho esto, se añaden los demás ingredientes de uno en uno (mantequilla, azúcar, huevos...) hasta que se van incorporando a la mezcla.

Si no tienes un robot de cocina o una batidora con accesorio picador, puedes comprar las almendras ya molidas y usar una batidora normal para incorporar el resto de ingredientes.

Sobre su conservación...


Esta tarta se consume templada, o bien, a temperatura ambiente, y está más rica cuando se consume en el mismo día en el que se ha hecho.

Si te sobra, puedes conservarla en la nevera. Sin embargo, a medida que pase el tiempo dentro de la nevera, la masa quebrada perderá la textura crujiente y la mantequilla que contiene la crema de almendrás se pondrá rígida.

Por este motivo, es bueno sacarla de la nevera con antelación suficiente para que alcance la temperatura ambiente antes de consumirla. Si la calientas unos minutos dentro del horno mejorará bastante su textura y su sabor. Tambien puede servir el gril del microondas (si tu microondas dispone de gril).

Aquí os dejo la receta. ¡Espero que la disfrutéis! :-)

¿Te gustan los postres? Puedes encontrar más recetas en nuestra Página de Postres.

¿Te gustan las tartas con masa quebrada? Puedes encontrar más recetas en nuestra Página de Recetas con Masa Quebrada.

Si te gusta esta receta, también te gustarán éstas:

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con Streusel de Avena y Nueces
Pastel de Pera, Jengibre
y Cardamomo

















VÍDEO DE LA RECETA, INGREDIENTES E INSTRUCCIONES PASO A PASO:


En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
Winds Of Inspiration de Eria.





Tarta de Ciruelas y Crema de Almendras

Una tarta de ciruelas con masa quebrada y un relleno de crema de almendras delicioso. Es muy fácil de hacer, ya que puedes utilizar masa quebrada de las que se venden extendidas y listas para forrar el molde. Sin embargo, merece la pena utilizar masa quebrada casera, ya que tendrá mejor sabor. Es perfecta como postre, pero también puede servir para acompañar un café o un té a media mañana o a media tarde.

INGREDIENTES:

  • 350 g de masa quebrada
  • 4-6 ciruelas rojas grandes
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • Azúcar glas para el momento de servir

Para la crema de almendras:
  • 120 g de almendras crudas, sin piel y sin sal
  • 70 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1 huevo
  • 1 clara de huevo
  • 50 g de azúcar


INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
  1. Forra un molde acanalado desmontable de 24 cm de diámetro untado de mantequilla con la masa quebrada. Cúbrelo con film transparente y ponlo en la nevera hasta que lo vayas a usar.
  2. Pon a precalentar el horno a 180º C.
  3. Corta las ciruelas a la mitad siguiendo la línea natural que va desde el tallo hacia el extremo opuesto. Gira las dos mitades en sentido contrario y sepáralas. Elimina la pepita y corta cada mitad en rodajas de 1 cm de grosor aproximadamente. (Puedes ver imágenes en el vídeo)
  4. Para hacer la crema de almendras, pon en el accesorio picador/triturador de la batidora las almendras y pícalas hasta que tengan la textura de pan rallado fino o arena.
  5. Añade la mantequilla y pulsa el botón del triturador hasta obtener una pasta densa.
  6. Añade el huevo y la clara de huevo y pulsa hasta tener una crema ligeramente espumosa. Baja con una cuchara los restos de la pasta de almendra y mantequilla que se hayan quedado en las paredes de la batidora.
  7. Añade el azúcar y pulsa hasta que se incorpore a la mezcla. Si es necesario, baja con una cuchara los restos que se hayan quedado en las paredes.
  8. Coloca el molde forrado de masa quebrada sobre una bandeja para horno forrada de papel de aluminio (la bandeja recogerá los restos de mantequilla que puedan escaparse durante el horneado). Esparce la crema de almendras sobre la base de molde. Coloca encima las rodajas de ciruelas (puedes ver imágenes en el vídeo). Espolvorea por encima 1 cucharada de azúcar moreno.
  9. Hornea la tarta en el centro del horno durante 45-50 minutos a 180 ºC o hasta que la crema de almendras haya crecido y esté de un profundo color dorado.
  10. Tras sacarla del horno, deja que se enfríe hasta que esté tibia. Espolvoréala con azúcar glas.

¡Y a disfrutarla!


sábado, 3 de septiembre de 2016

Scones de Tomates Secados al Sol y Queso de Cabra



Los scones son unos bollos ingleses que normalmente se toman en la hora del té con mantequilla o mermelada. Son similares a los "American Biscuits" con la diferencia de que estos últimos son salados mientras que un scone por lo general suele ser dulce y también se les suelen incorporar frutas frescas como arándanos o deshidratadas como pasas, etc.

Se toman cuando todavía están templados y están más que deliciosos. Tienen un exquisito sabor a mantequilla y son crujientes por fuera y suaves y esponjosos por dentro. Son como una golosina. ¡Un verdadero vicio! :-)

Esta es una versión salada de los scones tradicionales en la que mezclamos tomates secados al sol con queso de cabra y el resultado no puede ser mejor :-)

Son perfectos para acompañar una comida o para un tentempié a cualquier hora del día.


Sobre los ingredientes...


La base de los scones se hace con harina de trigo, levadura química de repostería, bicarbonato sódico (soda), azúcar, sal, mantequilla, huevo, yogur y leche. A esto se añade el queso de cabra y los tomates secados al sol.

Para que adquieran ese bonito color dorado, se pintan con huevo mezclado con un poco de leche antes de meterlos al horno.

La levadura química de repostería es comúnmente conocida como levadura Royal, ya que ésta es una de las marcas comerciales que la fabrica. Se comercializa en forma de polvo blanco y se trata de una levadura que se activa con las altas temperaturas de horno. Es decir, a diferencia de la levadura de panadería, no necesita fermentación previa.

El bicarbonato sódico (soda) sirve para potenciar la acción de la levadura química. Cuando se mezcla con el ácido láctico que contiene el yogur y se acompaña de la alta temperatura del horno, produce una reacción química que proporciona una textura muy esponjosa.

Tarro de Tomates Secados al Sol en Aceite de Oliva
Tomates Secados al Sol en Aceite
Los tomates secados al sol, tomates secos o tomates deshidratados son tomates maduros que pasan por un proceso lento de secado que hace que pierdan el contenido de agua de su interior de forma que su sabor se hace más intenso.

La forma tradicional de hacerlos era partirlos a la mitad y colocarlos boca abajo, con la piel hacia arriba, en los tejados de las casas sobre una cama de sal. Se dejaban varios días (dependiendo del tipo de tomate, incluso una semana) hasta que alcanzaban el punto óptimo de deshidratación.

Hoy en día existen procesos industriales que aplican calor artificial para conseguir la deshidratación. Como siempre, lo natural es mucho mejor, pero también su precio es mucho mayor. Los tomates secados al sol de forma natural están considerados una delicatessen.

Los puedes encontrar en dos formatos: completamente deshidratados en bolsitas, o bien, en tarros conservados en aceite. En los dos casos, vienen cortados en mitades. Están mucho más ricos los que vienen en aceite, ya que contienen hierbas aromáticas como el orégano que aportan sabor adicional. Eso sí, es mejor que el aceite sea aceite de oliva, ya que proporciona un mejor sabor.

Si no encuentras los tomates en aceite, puedes usar de los que vienen en bolsas, pero tendrás que hidratarlos previamente, ya que vienen completamente secos.

Rulo de Queso de Cabra
El queso de cabra, como su nombre indica, es un queso hecho con leche de cabra. Aunque hay muchos tipos y presentaciones, la presentación más común es en forma de cilindro, lo que se conoce como "rulo de cabra" o "rulo de queso de cabra".

Si se compara con el queso de leche de vaca, se puede decir que el queso de cabra tiene un sabor más intenso y ligeramente ácido, tiene una textura más quebradiza y funde algo peor.

Se suele usar en multitud de recetas: ensaladas, pasta, pizzas, tostas, etc. 

Un ejemplo del uso de queso de cabra en pasta es nuestra receta de de linguine con salsa cremosa de pimientos asados y queso de cabra

Otro ejemplo de su uso en ensaladas es nuestra ensalada de endibias, manzana, queso de cabra y nueces.


El rulo de queso de cabra suele estar recubierto de una corteza blanca y blanda. Aunque es comestible, es mejor retirarla para que su sabor no interfiera con el del queso. Se pueden encontrar rulos de queso de cabra que se envasan sin la corteza. Suelen ser los especiales para ensaladas.


Sobre la forma de prepararlos...


La forma de prepararlos es muy fácil y no se requieren utensilios de cocina especiales.

Para que queden perfectos es importante que la mantequilla esté muy fría. El motivo es que hay que mezclarla con la harina presionando con las yemas de los dedos hasta conseguir una textura parecida a la del pan rallado grueso. Es decir, tienen que quedar una especie de miguitas sueltas (puedes ver imágenes en el vídeo de la receta, más abajo). 

Si la mantequilla no estuviera suficientemente fría o si se calienta con el calor ambiente o el de las manos, en lugar de migas sueltas, puede quedar una especie de pasta pegajosa. Esto último no es lo deseado, ya que los scones quedarían duros.

Si en tu cocina hace mucho calor o si los haces en verano, un truco para evitar esto es meter la harina en el congelador unos minutos (junto al recipiente en el que vayas a hacer la mezcla).

Igual que la mantequilla, el resto de ingredientes (huevo, yogur, leche, queso...) también deben estar muy fríos.

Por otro lado, hay que ser muy rigurosos con las proporciones de los ingredientes para que la masa no quede ni poco densa ni demasiado densa y se pueda trabajar bien. Ten en cuenta que habrá que formar una bola, aplastarla formando un disco y cortarlo con un cuchillo en 8 porciones iguales. Si la masa estuviera poco densa, se pegaría a la superficie de trabajo y no conservaría su forma.

Una vez hecha la masa, tampoco dejes que se caliente antes de trabajarla. Si vas a tardar en hornearlos, lo mejor es darles la forma de scones, colocarlos en la bandeja de hornear cubiertos con film transparente o plástico de cocina, para que conserven la humedad y no se sequen, y ponerlos en la nevera hasta el momento de hornear.

Este es un buen truco para tenerlos recién hechos en el momento en el que los vayas a consumir, sin tener que dedicar tiempo a preparalos previamente. Sólo meterlos al horno y, ¡listos! En este caso, no los pintes con huevo hasta el momento justo de meterlos al horno.


Sobre su conservación...


Cuando más ricos están es cuando están recién hechos y todavía están templados, ya que estarán crujientes por fuera y tiernos por dentro. Se conservan bien unos 3 días después de hacerlos si los pones en un lugar fresco y seco cubiertos con film transparente (plástico de cocina) para que no se sequen y se pongan duros. Sin embargo, con el paso del tiempo, perderán la textura crujiente del exterior y se pondrán más blanditos.

Una vez que se hayan enfriado, para que estén más ricos, puedes meterlos unos minutos en el horno, hasta que estén templados. Si tienes un microondas con gratinador, también puedes usarlo, poniendo los scones en la parte baja del microondas. Esto te ahorrará el tiempo de calentar el horno. ¡Cuidado! Usa el microondas sólo con el gratinador. Si no dispones de gratinador en el microondas, no lo utilices, ya que los scones perderían su textura crujiente y quedarían calientes pero blandos.

También se pueden congelar envueltos en papel de aluminio. Si lo haces cuando están recién hechos, tras descongelarlos estarán igual que si acabaras de hacerlos. El mejor momento para congelarlos es cuando se han enfriado pero todavía no están a temperatura ambiente sino que están tibios. Usa el horno o el gratinador del microondas para calentarlos hasta que estén templados y estarán perfectos. También puedes meterlos congelados y así se descongelarán y se calentarán al mismo tiempo.

Aquí os dejo la receta. ¡Espero que la disfrutéis! :-)

¿Te gustan los scones? Puedes encontrar más recetas en nuestra Página de Recetas de Scones.

¿Te gustan los tomates secados al sol? Puedes encontrar más recetas en nuestra página de Recetas con Tomates Secados al Sol.

Si te gusta esta receta, también te gustarán éstas:

Scones de Manzana, Queso Cheddar
y Salvia Fresca
Blueberry Scones
(Bollos Ingleses de Arándanos)
Pumpkin Scones
(Bollos Americanos de Calabaza)
Scones de Arándanos Rojos Secos
y Avena
Quiche de Salmón Ahumado,
Tomates Secos y Parmesano
Pasta con Salsa de Tomates Secos,
Pimientos y Espárragos


















VÍDEO DE LA RECETA, INGREDIENTES E INSTRUCCIONES PASO A PASO:


En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
Minimal Illusions
Winds Of Inspiration





Scones de Tomates Secados al Sol y Queso de Cabra

Los scones son unos bollos ingleses que normalmente se toman en la hora del té con mantequilla o mermelada. Son similares a los "American Biscuits" con la diferencia de que estos últimos son salados mientras que los scones por lo general suelen ser dulces y también se les suelen incorporar frutas frescas como arándanos o deshidratadas como pasas, etc.

Se toman cuando todavía están templados y están más que deliciosos. Tienen un exquisito sabor a mantequilla y son crujientes por fuera y suaves y esponjosos por dentro. Son como una golosina. ¡Un verdadero vicio! :-)

Esta es una versión salada de los scones tradicionales en la que mezclamos tomates secados al sol con queso de cabra y el resultado no puede ser mejor :-)


INGREDIENTES:

Para los scones:
  • 325 g de harina de trigo
  • 1 cucharada de levadura química de repostería
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1/4 de cucharadita de bicarbonato sódico (soda)
  • 1 cucharadita de sal
  • 115 g de mantequilla muy fría cortada en dados pequeños
  • 115 g de queso de cabra
  • 5-6 mitades de tomates secados al sol en aceite de oliva
  • 1 huevo frío (recién sacado de la nevera)
  • 1 yogur natural de 125 g, frío
  • 2 cucharadas de leche

Para pintarlos:
  • 1 huevo batido
  • 1 cucharada de leche


INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
  1. Precalienta el horno a 230 ºC con las dos resistencias encendidas, la de arriba y la de abajo.
  2. Mezcla en una fuente amplia la harina, la levadura de repostería, el azúcar, el bicarbonato sódico, la sal.
  3. Una vez mezclado todo, añade la mantequilla muy fría cortada en dados pequeños y mézclala con la harina presionando con los dedos hasta que tenga el aspecto de pan rallado grueso (puedes ver imágenes en el vídeo).
  4. Añade a la mezcla anterior el queso de cabra y los tomates secados al sol. Mézclalo dando vueltas con una cuchara separando los trozos de queso se queden pegados. Deja un hueco en el centro.
  5. En un cuenco aparte, bate el huevo con un tenedor, añade el yogur, la leche y mézclalo dando vueltas con la cuchara hasta tener una mezcla uniforme.
  6. Añade la mezcla de huevo, yogur y leche a la fuente con los ingredientes secos y mézclalo suavemente con una cuchara. Cuando esté demasiado espeso para seguir mezclando, presiona la mezcla con la parte de atrás de la cuchara para que se una formando una bola. Si tienes dificultades para conseguir formar la masa puedes añadir un poco más de leche, pero cuidado, hazlo de cucharadita en cucharadita para no excederte. No sobretrabajes la masa. El objetivo es únicamente que se una formando una bola.
  7. Pon la masa sobre una superficie enharinada y espolvoréala con un poco de harina por encima. Con las manos enharinadas, forma una bola que tenga la superficie lisa. Aplasta la bola hasta formar un círculo de unos 18 cm de diámetro (puedes ver imágenes en el vídeo).
  8. Corta con un cuchillo el círculo en dos mitades, cada mitad en dos cuartos y cada cuarto en 2 octavos. Lo mejor es presionar con el cuchillo desde arriba y separar los trozos en lugar de moverlo horizontalmente para cortarlos (así se quedaría pegado a la masa).
  9. Pon los scones en una bandeja para horno con papel de hornear (si no tienes, engrasa la bandeja con un poco de mantequilla) y pinta la parte superior con el huevo batido con la leche.
  10. Hornéalos en el centro del horno precalentado a 230 ºC durante unos 15 minutos. Los scones estarán listos cuando hayan crecido y tengan la parte superior de un profundo color dorado.
  11. Tras sacarlos del horno, colócalos sobre una rejilla y déjalos enfriar unos minutos hasta que estén templados.
¡Y a disfrutarlos!


domingo, 20 de marzo de 2016

Risotto de Queso Gorgonzola y Pera Caramelizada



El risotto es un plato típico italiano cuyo principal ingrediente es el arroz. Se caracteriza por su textura cremosa y porque suele llevar queso fundido. Hay una gran variedad de recetas de risotto que añaden diferentes ingredientes al arroz, todas ellas exquisitas.

En esta receta el queso que se utiliza es queso gorzonzola, que como otros quesos azules, combina muy bien con la pera, el otro ingrediente estrella de este plato.

Aunque por el nombre pueda parecer un plato muy elaborado, un risotto es muy fácil de hacer. Sólo requiere estar pendiente del arroz durante el tiempo que se está cocinando, ya que para conseguir la textura cremosa hay que dar vueltas continuamente.

Es un plato perfecto como entrante, en raciones pequeñas, o incluso como segundo plato o plato único en raciones más abundantes.


Sobre los ingredientes...

Los ingredientes fundamentales de este risotto son mantequilla, cebolla, arroz, caldo de pollo y vino blanco. A estos se añade el queso gorgonzola y las peras, que se caramelizan en mantequilla y azúcar.

El arroz que debe utilizarse debe ser de una variedad especial para risottos. Es decir, debe ser un arroz que desprenda gran cantidad de almidón, ya que el almidón es lo que hace que el caldo espese ligeramente y quede cremoso. La variedad más utilizada es el arroz Arborio, que es fácil de encontrar en los supermercados, pero también se utilizan las variedades Baldo, Carnaroli, Maratelli, Padano, Roma y Vialone Nano.

El queso Gorgonzola es un queso azul italiano.El queso azul es un tipo de queso que se caracteriza porque contiene mohos del tipo Penicillium, que son los mohos de los que se extrae la penicilina. Estos mohos son los que aportan el característico color verde-azulado-grisáceo. Tiene un sabor fuerte, algo picante, y olor también fuerte. Hay diferentes quesos que pertenecen a la categoría de "queso azul". Algunos tienen denominación de origen protegida como el Cabrales, el Roquefort, el Stilton, el Gongonzola, el Bleu d'Auvergne y el Bleu de Bresse.

El queso Gorgonzola se puede encontrar en dos varieadades, una de textura cremosa y suave, que se conoce como queso gorgonzola dulce, y otra variedad más curada, de textura más firme y sabor más fuerte. En esta receta se usa la variedad cremosa de textura más suave.

El caldo de pollo puede ser casero o bien comprado, ya sea envasado en un brick, o bien, en forma de cubitos o pastillas de concentrado de caldo. Puede sustituirse por caldo de verduras. En este caso, esta receta sería apta para vegetarianos.

Respecto al vino blanco, hay un dicho que dice: "no añadas a la comida un vino que no te beberías". Intenta que tenga una calidad aceptable, ya que un mal vino no ayudaría a que el risotto tenga un buen sabor. Todo lo contrario...

Sobre la forma de prepararlo...

Esta receta es muy fácil de hacer. Sólo hay que tener un poco de paciencia, ya que, para que quede perfecta, requiere atención durante todo el tiempo que se esté cocinando (40-50 minutos en total).

Para preparar la pera caramelizada, tan sólo hay que saltearla cortada en dados durante unos minutos con mantequilla y azúcar hasta que empiece a ponerse transparente.

Para preparar el risotto se comienza cocinando la cebolla hasta que esté transparente y blanda y después se añade el arroz. El primer líquido que se añade al risotto es vino blanco. A partir de este momento, es necesario dar vueltas continuamente al arroz hasta que se haya cocinado. Se añadirá el caldo en raciones de 125 ml cada una hasta que casi se haya evaporado. En ese momento, se añadirá la siguiente ración de 125 ml de caldo y así sucesivamente hasta que el arroz esté al dente, es decir, debe estar cocinada, pero sin llegar a estar demasiado blanda.

El arroz tiene que estar cocinándose un total de 20 -30 minutos desde que se añade.

Dar vueltas de forma continua ayuda a que el arroz desprenda el almidón que contiene y esto es que lo hace que se consiga esa textura cremosa que caracteriza a un risotto.

El queso y la pera se añade justo antes de servir y se dejan al fuego sólo el tiempo necesario para que el queso se derrita. Incluso, se puede derretir con el calor residual.

Para que el risotto quede perfecto, además de dar vueltas continuamente, también es importante que el fuego no sea demasiado fuerte, ya que, en caso contrario, se evaporaría el caldo demasiado rápido y no daría tiempo a que el arroz se haya terminado de cocinar. El risotto debe cocinarse a fuego entre medio y medio-bajo.

Sobre su conservación...

El risotto hay que consumirlo cuando está recién hecho. En caso contrario, el arroz se ablandará demasiado.


Aquí os dejo la receta. ¡Espero que la disfrutéis! :-)


Si te gusta esta receta, también te gustarán:

Ensalada de Pepino, Pera, Pistachos, Arándanos y Queso
Arroz con Calabacín y Queso Cheddar
Risotto de Manzana y Bacon
Tarta de Peras y Crema de Almendras























VÍDEO DE LA RECETA, INGREDIENTES E INSTRUCCIONES PASO A PASO:

En el siguiente vídeo en alta definición puedes ver las instrucciones de la receta paso a paso con imágenes. La música de este vídeo es Royalty Free y está disponible aquí:
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Winds Of Inspiration





Risotto de Queso Gorgonzola y Pera Caramelizada

El risotto es un plato típico italiano cuyo principal ingrediente es el arroz. Se caracteriza por su textura cremosa y porque suele llevar queso fundido. Hay una gran variedad de recetas de risotto que añaden diferentes ingredientes al arroz, todas ellas exquisitas. En esta receta el queso que se utiliza es queso gorzonzola, que como otros quesos azules, combina muy bien con la pera, el otro ingrediente estrella de este plato. Es un plato perfecto como entrante, en raciones pequeñas, o incluso como segundo plato o plato único en raciones más abundantes.

INGREDIENTES:

  • 2 peras medianas cortadas en dados
  • 20 g de mantequilla
  • 1 cucharada de azúcar
  • 20 g de mantequilla
  • 1/2 cebolla picada muy fina
  • 750 ml de caldo de pollo o verduras (o bien, 750 ml de agua y 1 y 1/2 pastillas de concentrado de caldo)
  • 250 ml de arroz especial para risotto (p.ej. arborio)
  • 125 ml de vino blanco
  • 120 g de queso gorgonzola cremoso

NOTA: La receta no lleva sal ya que debe ser suficiente con la sal que contiene el caldo y el queso.


INSTRUCCIONES DE LA RECETA:
  1. Corta 2 peras en dados del tamaño de un bocado (unos 2 cm) y pica la cebolla muy fina. Puedes ver imágenes en el vídeo.
  2. Calienta 20 g de mantequilla en una cazuela a fuego medio-fuerte. Añade el azúcar y mézclalo con la mantequilla. Cuando empiece a burbujear, añade las peras en dados y cocínalas a fuego fuerte, dando vueltas con una cuchara de vez en cuando, hasta que las peras comiencen a ponerse transparentes (llevará sólo unos 5 minutos). Retíralas.
  3. Pon el caldo de pollo en un cazo y llévalo a ebullición. Baja el fuego al mínimo y mantenlo caliente durante todo el tiempo que estés cocinando el risotto.
  4. Mientras tanto, añade a la cazuela 20 g de mantequilla y la cebolla picada. Cocina la cebolla a fuego medio, dando vueltas de vez en cuando con una cuchara, hasta que la cebolla esté transparente y blanda (unos 6-8 minutos).
  5. Añade el arroz y da unas vueltas con la cuchara, mezclándola bien con la cebolla, hasta que el arroz comience a ponerse transparente (unos 2 minutos).
  6. Añade el vino blanco y a partir de este momento no dejes de dar vueltas al arroz, manteniendo el fuego a intensidad entre media y media-baja, hasta que el arroz se haya terminado de cocinar.
  7. Cuando el vino blanco casi se haya evaporado por completo, añade unos 125 ml de caldo (puedes usar el cazo de servir la sopa) y sigue dando vueltas al arroz hasta que el caldo casi se haya evaporado por completo (puedes ver imágenes en el vídeo). Entonces añade otros 125 ml, y así sucesivamente hasta que se agote el caldo y el arroz esté al dente. El arroz debe estar cocinándose un total de 20 - 30 minutos.
  8. Cuando la última ración de 125 ml de caldo se haya evaporado lo suficiente como para que quede un caldo espeso y cremoso (puedes ver imágenes en el vídeo), añade el queso gorgonzola y los dados de pera caramelizada. Mézclalo con el arroz hasta que el queso se funda (1-2 minutos). Apaga el fuego.

  9. NOTA: En lugar de añadir todos los dados de pera de una vez, puedes reservar algunos para el momento de servir. Así cada comensal puede ajustar la cantidad de pera y, por tanto, el sabor dulce de su plato, a su gusto.

  10. Sírvelo inmediatamente.
¡Y a disfrutarlo!